Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Monday, May 11, 2009

Historias cortitas/Siempre con una sonrisa.-



Hay gente que se mide por lo que es o lo que tiene, otros por lo que hacen o por lo que quieren y no tienen. Mientras tanto los realmente inteligentes, no pierden tiempo en medirse o describirse a sí mismos, sino que se dedican a hacer y lograr cosas, dejando las mediciones y comparaciones a otros.

La mayoría de este ultimo tipo de personas, tienen muy pocas cosas de valor material, viven muchas veces en lugares muy modestos, trabajan en lo que pueden sin tener grandes pretensiones, además la mayoría se dedica a hacer trabajos comunitarios, porque es allí donde encuentran la satisfacción personal, ayudando a los demás.

Todo este preámbulo es para hablar de una persona de ese tipo, que cada vez que la veo es en cosas que se hacen para los demás, donde ella con su mucho o con su poco, anda siempre empujando con su sonrisa alegre y su predisposición al trabajo comunitario.

El apellido no lo sé, el nombre lo escuche varias veces y lo recuerdo porque es el mismo de mi esposa, lo que más recuerdo es su figura ya entrada en años, donde vive tampoco lo sé, pero debe ser en el Mevir de la zona, porque por ahí es donde la veo rondar siempre que ando por esos lugares.

Si se está por atender en la Policlínica, ella anda en la vuelta limpiando y arreglando, adentro y afuera, si la escuela rural del lugar esta de beneficio o necesita una mano en la huerta, ella anda en la vuelta. Si el Grupo Kolping prepara algo, también la veo arremangándose para dar una mano, cuando las Marchas Gauchas andan por el Paso de la Arena, ahí está con pasteles y torta fritas, juntando fondos para algo, pero siempre trabajando a voluntad y con muy buena voluntad, siempre brindando su desdentada y contagiosa sonrisa.

A decir verdad son pocas las palabras que he cruzado con la Sra., no mucho mas allá de un buenos días o un buenas tardes, con algún ¿cómo anda? colgado al final, pero siempre ella responde como si me conociera de toda la vida, haciéndome sentir bienvenido y querido, en un pago que no es el mío, pero que quiero como si fuera.

Por eso, Doña Titina, desde lejos y acordándome de usted, le brindo este abrazo y agradecimiento a la distancia por todo lo que la he visto hacer por su gente de La Macana.

Con un batallón de gente como Ud. este sería un mundo mejor y diferente.

El Tordillo

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