Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



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Monday, March 23, 2020

Camino Portugues 2019. Aclarando.


Camino Portugues 2019. Aclarando.


Una futura peregrina, a la cual conocí en una de las reuniones de peregrinos que se hacen en Toronto, me llamo ayer, después de leer mi crónica sobre la etapa que hice de Lisboa a Alpriate, quería saber porque había llegado solo hasta ese lugar en vez de seguir hasta Alverca de Ribatejo, donde según ella, las guías del Camino y el Sr, John Brierley, termina la primera etapa.

Mi respuesta:
Susan, en todos los años que estoy en esto del peregrinaje, siempre he hecho el Camino a mi manera, porque es mi Camino, no quiero recorrer el que hizo Brierley o la gente de Eroski o Gronze. Es “mi Camino”.

NO me molesta salirme de ruta, pararme a sacar fotos o caminar a través de un atajo para ver una Iglesia que me han comentado que es muy linda. Alargo o acorto de acuerdo con lo que hablo con hospitaleros o gente local, que siempre está llena de información que quieren compartir, si tu estas dispuesto a escuchar.


Se cuales son los próximos pueblos por los que pasare, porque tengo un mapa del recorrido, pero no se donde me quedare. El Camino manda y provee, simplemente sigue las flechas amarillas y déjate que la ruta te sorprenda, a mi me gusta masticar lo que trago y no digerir lo que otros masticaron.

Recuerdo salir de Saint Jean de Pied du Port en los pirineos, con simplemente la hoja de distancias y altimetrías que brinda la Oficina del Peregrino de ese hermosísimo lugar, desde donde la mayoría comienza el Camino Frances. A mi alrededor, la gente caminaba con grandes mapas, libros de guía, teléfonos celulares, wiki esto y wiki lo otro… al final después de un mes, todos llegamos a Santiago, cada uno enriquecido por la forma en que hizo su propio Camino.

En deducción, es tu o mi Camino, hazlo a tu placer y gusto, usa guías o no, pero no dejes de experimentar y cambiar rumbos o distancias de acuerdo con lo que el Camino dicte, solo El y el Santo Apóstol son los que decidirán donde tienes que ir y como llegar. No acarrees cadenas de otro, libérate y disfruta. 

 Ultreia Susan y peregrin@s tod@s.

Simplemente sigue las flechas amarillas…





Sunday, March 22, 2020

Camino Portugues 2019. Lisboa/Alpriate. -





Camino Portugues 2019. Lisboa/Alpriate. -


La salida tempranera me lleva nuevamente a recorrer las estrechas calles de el barrio de Alfama, donde en algunos lugares, todavía están limpiando los bares y patios, que, hasta casi la madrugada, fueron regados con llantos de Fados y vinos autóctonos. Todavía quedan algunos rezagados que entre nubes de vapor de alcohol, se dirigen a sus casas, no siempre caminando en línea recta.

Las flechas que me van a sacar de la ciudad no son fáciles de encontrar, pero un peregrino experto se da cuenta que con solo seguir con el Tejo a la derecha y rumbeando al norte, se encontrara con el Parque de las Naciones, un emblemático y moderno desarrollo que se hizo para la Expo 98. Hasta llegar ahí, el camino es todo por ciudad, después de pasar por la estación de trenes, zona residencial e industrial se entremezclan, siempre con calles empedradas y grasosas por el transito de camiones y autos, que durante el día debe ser muy intenso.

Cada tanto desde alguna esquina, miro a mi derecha para ver si diviso donde termina la zona portuaria y comienza el paseo parque a la vera del rio. Se comienzan a ver modernos edificios y estructuras, hoteles, restaurantes y bares aparecen en una zona poblada por hermosos edificios de apartamentos residenciales, muchos de ellos con vistas al rio o a anchos y sombreados bulevares. Fuentes, estatuas y grandes jardines ponen una sonrisa en el rostro del peregrino. Es un placer caminar con este entorno.

Desde una panadería del lugar, el aroma a pan fresco y café, me invitan a sentarme, en una mesa frente a un Boulevard, me deleito con todavía humeante y hojaldrado “pastei de nata” que, regado con un hirviente café con leche, me dieron las fuerzas y la alegría para seguir camino hasta Alpriate.

De golpe, aparece la maravillosa silueta del Ponte Vasco da Gama que con sus casi 13 kilómetros de longitud es el segundo en longitud en toda Europa. Una verdadera joya arquitectónica que se termino de construir a mediados de 1998.

Un poco más adelante ya cambia el paisaje, después de caminar un trecho se vuelve mas descuidado hasta llegar a un sendero junto a un riachuelo (creo que se llamaba Trancao). Atención esta zona es un poco confusa para el peregrino por dos o tres cruces de ruta, puentes y rotondas, pero si prestamos atención se encuentran las flechas que los peregrinos tanto ansiamos. Desde aquí los indicadores tienen dos flechas, una azul que te guían a Fátima y las tradicionales amarillas del Camino de Santiago. Por los próximos 80 o 90 kilómetros ambas nos acompañaran, creo que hasta Santarém o Tomar, ya veremos.

De aquí en adelante, el paisaje se muestra mas bucólico, caminamos por sendas que usan los granjeros de la zona, donde la soledad y el silencio nos ayudan a comenzar a pensar en el largo viaje que nos espera para ir a abrazar al Santo Apóstol.

La llegada a Alpriate se hace muy llevadera, es una etapa de unos 22 kilómetros que te deja en la puerta del muy bien cuidado y atendido Albergue de peregrinos de Alpriate, fundado y regenteado por la Asociación de la Vía Lusitania. Esta noche somos 8 peregrinos los que disfrutamos de las instalaciones y del pequeño y prolijo pueblo. 


Mañana veremos lo que el sendero nos depara, Dios mediante llegare hasta Vila Franca de Xira, siempre siguiendo las flechas amarillas…























Saturday, March 21, 2020

Camino portugués 2019. Lisboa.



Camino portugués 2019. Lisboa.


El 26 de abril del 2019, comienza una nueva aventura, la intención es llegar a Santiago por el Camino Portugués, desde Lisboa, mis 71 años son el reto mas grande que debo enfrentar, lo demás son solo kilómetros y poniendo siempre un pie delante del otro, continuamente y sin apuro, se llega a donde sea, los famosos soldados romanos, ya lo demostraron hace mucho tiempo, así que, adelante con la tarea.
Como es costumbre, nunca reservo donde me voy a quedar esta noche, pero el primer día del viaje, al arribar, siempre lo hago por las dudas. Mi destino una pensión modesta pero supuestamente limpia y prolija, a pocos metros de la Catedral de Lisboa, será mi base por los primeros dos días, porque considero un sacrilegio, el llegar a una de las ciudades mas antiguas de Europa y no recorrerla, aunque sea un poco, para ver sus antiguas maravillas, aclimatarme al lugar y al sonido del idioma, que entiendo bastante pero que no hablo fluidamente.
Maravillosamente sorprendido por la antigua hermosura de esta ciudad junto al rio Tejo, no alcanzaría una resma de papel para describir lo visto y vivido en estos dos primeros días. Antiguas Universidades, los laberintos de la zona de Alfama, donde siempre de fondo se escucha un Fado retumbando en las calles empedradas. El majestuoso Castelo Sao Jorge, todas y cada una de sus impresionantes iglesias, los tranvías que parecen que van a estrellarse en las casas de los vecindarios de calles estrechas, donde los peatones tienen que entrar a los umbrales de las puertas para que puedan pasar.
El olor a pescado y frutos de mar cocinados de cientos de formas diferentes, los vinos que acompañan los almuerzos en forma abundante, escalinatas que te llevan a lugares que no aparecen en los mapas, gente que sin entender mucho lo que preguntas, con una sonrisa adivinan lo que quieres y te señalan el camino. Las panaderías repletas de manjares dulces, salados y los infaltables Pastéis de Nata, algo que es típico de Portugal, muchas veces imitado, pero jamás igualados.
Siguiendo el consejo de otro peregrino que comenzaba el Camino un día antes que yo, lo primero que hice fue visitar la Catedral y desde ahí, salir sin rumbo, sin guías o mapas, comprar un pase para los tranvías y bajar y subir a ellos donde los ojos me dijeran que había algo interesante. Caminar hacia los lugares donde se ve mucha gente o a mi estilo, evitar las muchedumbres y seguir a los locales hacia donde se pierden sus pasos, en recónditos lugares que siempre te sorprenden.
Lisboa es una ciudad que creo merecería una semana entera como turista para tomarle el gusto y quizás conocer un 20% de lo que ofrece, pero yo como peregrino, me tengo que marchar y seguir Camino, la segunda madrugada me encontrara mochila a la espalda, sonrisa en rostro y bordón en mano, siguiendo las flechas amarillas. 
La primera al salir de la Catedral, donde estamparon mi partida, la veo desde la ventana del cuarto de la pension... a por ella.









 





Wednesday, April 24, 2019

Hasta la proxima.



Dentro de pocas horas, me voy nuevamente a seguir esas flechas amarillas, que son para mí, una fuente de regocijo y hasta creo que me hacen sentir más joven. El Camino se ha vuelto para mi en algo que me ha ido transformando de a poco, que me da un regocijo espiritual, que nunca había sentido.

Hay gente que dice que el Camino es mágico, para mí, es que despierta dentro de la persona, esa magia que ya está ahí, las largas horas caminando a solas, pensando en mil cosas diferentes, descubriendo lugares dentro nuestro, cosas que no sabíamos que existían.

“El Camino hay que hacerlo con los ojos abiertos y mirando hacia adentro”. 
Hace tiempo en algún lugar, había leído eso, pero no lo llegaba a entender en su totalidad. Después del primer Camino y más que nada después de haber pasado por Tosantos, en el Camino Frances, las cosas empezaron a caer en su lugar, la mística del Camino se me fue presentando poco a poco, hasta que llego el momento en que el caminar a solas y por largas distancias, se me volvió adictivo y extremadamente gratificante.

Así que, allá voy, al paso, sin dolores o preocupaciones, con un poco de planeamiento, pero no mucho, ya que a lo largo de los días el Camino te da lo que necesitas y te aleja de lo mundano e innecesario.

Tratare de mantenerlos informados y de enviar fotos, pero si no lo hago es porque no lo estimo necesario. Serán casi 600 kilómetros los que espero caminar y si Dios y San Cono me ayudan, lo lograre, sino es porque tenia que ser de otra manera y ellos dispondrán. Me encomiendo al apóstol Santiago para que me acompañe en esta nueva aventura del cuerpo y del alma.

Chau, hasta la próxima.



Wednesday, April 3, 2019

Mi Mochila y yo.


La mochila es una parte integral de la persona que, como yo, disfruta de viajes en canoa, largas caminatas, acampadas y mas que nada, para un amante de las peregrinaciones en el Camino de Santiago.

He tenido varias que me han acompañado por largos plazos, recorriendo territorios varios, a todas ellas me he apegado con cariño, y me ha costado abandonarlas cuanto ya no podían mas cumplir con su propósito.

El año pasado, cuando mi hijo Cuimbae nos vino a visitar desde Inglaterra, ocurrió un hecho inesperado. Cuando retornaba a su casa, no encontraba suficiente espacio en la pequeña maleta que había traído.

¿Por qué no te llevas mi mochila y solucionas el problema? pregunté.

No había terminado de pronunciar esas palabras cuando me di cuenta lo que estaba diciendo, se me revolvió el estomago y deseaba que me dijera que no era necesario. “Si Papa, Creo que sería lo mejor” fue su respuesta y mi corazón se arrugo, pero a lo hecho pecho. Alla se fue ella en perfectas condiciones y no más de 2000 km. de uso.

Desde ese momento, comencé a cortejar a toda mochila que se cruzaba en mi camino, leí ávidamente cuanto aviso aparecía, recorría muchas tiendas de artículos deportivos, revisé en Amazon, Wayfair, Decathlon Europa, etc., etc.

Los precios, los cierres, el tamaño, los bolsillos laterales, los colores, las correas, las argollas y toda la parafernalia asociada con una mochila, nada me convencía. Parecía un viudo tratando de remplazar a su fallecida esposa, me gaste meses y muchos litros de gasolina para encontrar la adecuada.

La comencé a usar hará unos dos meses, de forma esporádica, a efectos de amoldarla a mis necesidades. Ablandar el soporte de la espalda, ajustar las correas sobre los hombros, agregarle los ganchos y enganches que estoy acostumbrado a usar. Todo lleva tiempo y paciencia, mientras camino la voy toqueteando aquí y allá y de a poco se va sintiendo más cómoda.

Hoy, con unos 200 km. arriba, como de costumbre, ella y yo salimos a meter pata, planeaba unos 20 Km. y el día se presentaba frio, pero soleado, ideal para hacer ruta.

A más de mitad de camino una vocecita en la cabeza me dice,” ¿Qué te parece?, al fin voy cómoda, espero que vos también, déjame así, no me toques más”. 

Era mi mochila, de la cual, por su comodidad, había dejado de sentirla o prestarle atención. 

Desde hoy mi mochila y yo, somos uno.
















Tuesday, April 2, 2019

Y dale con los bajo cero.


La mañana despierta otra vez con temperaturas invernales, me levanto antes que salga el sol, con ganas de hacer kilómetros, que me acerquen físicamente al estado que debo tener para enfrentar el Camino que se me acerca a pasos agigantados, faltan 23 días.

La mochila, ya pronta para el viaje, espera en un rincón del dormitorio, las botas con señas de barro de ayer, atrás de la puerta de la entrada, parece que se quieren ir solas. Miro por la ventana, nublado, un poco de viento, todavía hay hielo en las aceras, los pastos cubiertos de nieve y hielo parecen no tener ganas de empezar a verdear.

Pero nobleza obliga, tengo que salir, aunque no me sobren ganas. Me abrigo adecuadamente, me cuelgo la mochila y al pasar recojo las botas que se sonríen al sentirse necesitadas. Pronto y decidido, me dirijo a la calle, no hay mas remedio que mantenerse entrenado porque la edad, a veces me dice que me quede y me olvide de hacer caminos.


Para llegar al lugar planeado para hoy, recorro 5 kilómetros de ciudad junto a una calle de muchísimo tránsito, cuando todo se detiene en los semáforos, el olor a gas y humo invade mis pulmones, pero sé que después de este trayecto, me espera un hermoso sendero por parque y con unas ondulaciones exigentes que me ayudaran para el futuro próximo. 

Por aqui estaba el coyote, se me escondio mientras preparaba el telefono.
Encuentro el sendero dormido, solo, unos patos en el arroyuelo rompen hielo con el pico, a lo lejos a media altura sobrevuelan unos pájaros de rapiña y un coyote gordo, se va acercando lentamente a una carcasa de conejo que yace en medio de un descampado a unos 20 metros del sendero.

Bien abrigado, con mochila a la espalda y pararaguas, por las dudas.
Saco el paraguas que llevo cruzado en la mochila para hacer un poco de ruido sobre los arbustos para asustar al coyote. Estos animales que parecen tan amenazantes nos tienen más miedo a los humanos que nosotros a ellos, lo veo alejarse como remolineando y quedarse detrás de unos arbustos, no muy lejos del almuerzo que desea. Me da tiempo a seguir tranquilo y sin tener que mirar para atrás, el tiene en que ocuparse.

Los colores del paisaje son marrones y ocres, en cierto tipo de vegetación, los brotes parecen que están haciendo fuerza para salir, en pocos días, todo esto será verde y me recordará de los montes de Navarra.

Subo y bajo varias pendientes, por puentes de madera cruzo el rio tres veces, el viento frio me quema la cara, pero a pesar de eso esta muy agradable. Camino hasta un pueblito que se llama Kleinburg y cuando me dispongo a volver sobre mis pasos, una llamada de mi hija me cambia el rumbo y camino hacia su casa que esta a unos 4 kilómetros de donde me encuentro.

En muchos lugares el hielo todavia le gana a la primavera.
La vuelta a mi hogar fue en auto, ya que después de ayudar a Anahí con unas tareas, no me deja hacer los 7 kilómetros que me faltaban. En total una ruta de unos 16 km., con la mochila cargada y sin sentir el esfuerzo, en síntesis, un día productivo.