Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Thursday, April 25, 2019

Llego el día.

Desayunando y mirando el amanecer desde mi balcón, mañana en Lisboa, saldrá el sol sobre mi Camino a Santiago. Que se vengan Las flechas amarillas.

Wednesday, April 24, 2019

Hasta la proxima.



Dentro de pocas horas, me voy nuevamente a seguir esas flechas amarillas, que son para mí, una fuente de regocijo y hasta creo que me hacen sentir más joven. El Camino se ha vuelto para mi en algo que me ha ido transformando de a poco, que me da un regocijo espiritual, que nunca había sentido.

Hay gente que dice que el Camino es mágico, para mí, es que despierta dentro de la persona, esa magia que ya está ahí, las largas horas caminando a solas, pensando en mil cosas diferentes, descubriendo lugares dentro nuestro, cosas que no sabíamos que existían.

“El Camino hay que hacerlo con los ojos abiertos y mirando hacia adentro”. 
Hace tiempo en algún lugar, había leído eso, pero no lo llegaba a entender en su totalidad. Después del primer Camino y más que nada después de haber pasado por Tosantos, en el Camino Frances, las cosas empezaron a caer en su lugar, la mística del Camino se me fue presentando poco a poco, hasta que llego el momento en que el caminar a solas y por largas distancias, se me volvió adictivo y extremadamente gratificante.

Así que, allá voy, al paso, sin dolores o preocupaciones, con un poco de planeamiento, pero no mucho, ya que a lo largo de los días el Camino te da lo que necesitas y te aleja de lo mundano e innecesario.

Tratare de mantenerlos informados y de enviar fotos, pero si no lo hago es porque no lo estimo necesario. Serán casi 600 kilómetros los que espero caminar y si Dios y San Cono me ayudan, lo lograre, sino es porque tenia que ser de otra manera y ellos dispondrán. Me encomiendo al apóstol Santiago para que me acompañe en esta nueva aventura del cuerpo y del alma.

Chau, hasta la próxima.



Friday, April 19, 2019

Reflexiones de un inmigrante.

En estos días en los que me estoy preparando para mi recorrido por el Camino Portugués a Santiago de Compostela, me encuentro horas caminando solo y esto me lleva a reflexiones sobre la vida y el momento que estoy viviendo. La semana pasada, en vez de salir hacia los montes y caminos de tierra, me dirigí rumbo al centro del centro de la ciudad de Toronto. Fue una mañana de sorpresas y reencuentros con cosas que no veía desde hace un montón de años. 

Cuando llegamos a este bendito país, hace casi 50 años, la mayoría de los uruguayos, que éramos muy pocos, vivíamos en calles aledañas a Bloor St. Que por ese entonces era considerada una de las calles comerciales mas importantes de la ciudad. Los pocos negocios donde podíamos hablar en español y encontrarnos con otros, eran por esa calle. El restaurant Tarogato, panadería Victor, Rincón Hispano y no mucho más, el resto era todo italiano y portugués. A base de necesidad, nos comunicábamos como podíamos en esos dos idiomas y chapuceábamos en ingles a pecho y careta.

Así, fueron pasando los años y muchos nos fuimos aburguesando y de a poco nos fuimos repartiendo por diferentes puntos de la ciudad. A esto van mis reflexiones de ese día de retorno al pasado geográfico de nuestros inicios.

“Vivimos en otro mundo”, fue lo primero que le dije a Titina al poco rato de volver a casa, “Ni te imaginas como esta esa zona y como ha cambiado”, lo dije con al acento que se le da a algo que realmente te ha impactado.

Nosotros, como la mayoría de nuestra comunidad, vivimos en una zona suburbana, de lugares amplios, calles anchas, centros comerciales gigantes, parque con bosques frondosos, con juegos y piscinas para niños, con mucha luz y mucha limpieza. Hablamos maravillas de nuestros barrios y gozamos de todas las amenidades del primer mundo, pero…

…En realidad, vivimos en otro mundo, la ciudad que dejamos atrás hoy día no tiene nada que ver con nuestra realidad actual, hoy día aquel lugar que dejamos y del cual, con nostalgia hablamos hermosuras que fueron y que ya no están.

En los 15 y pico de kilómetros que caminé, vi que aquellos barios se volvieron mas sucios, que la mayoría de los casas y edificios que todavía existe, están casi todos mal mantenidos y cuidados, los negocios vetustos y casi lucen como abandonados, que dos o tres edificios y negocios iconos de la zona han sido derrumbados, con la idea de edificar condominios o espacios para oficinas. El famoso Honest Ed’s, ya no existe, ese lugar donde aprendimos el consumismo en Toronto ya no existe.

La droga y los drogadictos son moneda común en la zona, la gente sin casa y durmiendo en las calles me llamo la atención, como si nunca lo hubiera visto antes, pero hoy día se los ve en una cantidad que impresiona, las calles sucias como nunca había visto en aquel Toronto que yo recuerdo, negocios hispanos, no vi ninguno, en resumen, aquella historia que nosotros recordamos ya es solo historia.

Me di cuenta otra vez que no todo lo que brilla es oro, que este paraíso que nosotros llamamos el primer mundo, no lo es para todos, que las desigualdades todavía existen, que se han acentuado, que este paraíso del que frecuentemente hablamos los inmigrantes viejos, es simplemente un espejismo que nos fuimos fabricando a sudor y trabajo, pero que en realidad la mayoría de nosotros, vivimos en otro mundo, que a pocos metros hay otras realidades, que somos unos privilegiados y que no nos damos siempre cuenta de lo que pasa alrededor nuestro.

Nosotros vivimos en otro mundo, pero aquel mundo, todavía esta ahí, con todas sus desigualdades e injusticias.

Monday, April 8, 2019

Paraíso Tropical (2019)


Paraíso Tropical (2019)

Un sol implacable me quema la piel,
las olas serenas me calman el fuego
Me tiendo en la arena buscando reposo
Y siento en mi cuerpo un flujo de vida
De sangre que brota y renueva mi ser
Reposo
Pienso
Respiro
Disfruto
¡Vivo!

Camino entre palmeras que mecen sus copas
Me agrada el hermoso frescor de sus sombras
En verdes jardines ondulan las plantas
Y un Aguiti de anca roja se esconde entre hojas
Lo busco en las sombras y me muestra las ancas
Busco
Pregunto
Miro
Disfruto
¡VIVO!

Camino distancias por sendas sombrías
El húmedo bosque me brinda su abrigo
La tenue llovizna me lava la frente
Y sigo sin rumbo gozando el momento
Respiro el paisaje y sonrie mi mente
Miro
Sigo
Pregunto
Pienso
Reposo
Disfruto
Respiro
¡VIVO!

El Tordillo

Wednesday, April 3, 2019

Mi Mochila y yo.


La mochila es una parte integral de la persona que, como yo, disfruta de viajes en canoa, largas caminatas, acampadas y mas que nada, para un amante de las peregrinaciones en el Camino de Santiago.

He tenido varias que me han acompañado por largos plazos, recorriendo territorios varios, a todas ellas me he apegado con cariño, y me ha costado abandonarlas cuanto ya no podían mas cumplir con su propósito.

El año pasado, cuando mi hijo Cuimbae nos vino a visitar desde Inglaterra, ocurrió un hecho inesperado. Cuando retornaba a su casa, no encontraba suficiente espacio en la pequeña maleta que había traído.

¿Por qué no te llevas mi mochila y solucionas el problema? pregunté.

No había terminado de pronunciar esas palabras cuando me di cuenta lo que estaba diciendo, se me revolvió el estomago y deseaba que me dijera que no era necesario. “Si Papa, Creo que sería lo mejor” fue su respuesta y mi corazón se arrugo, pero a lo hecho pecho. Alla se fue ella en perfectas condiciones y no más de 2000 km. de uso.

Desde ese momento, comencé a cortejar a toda mochila que se cruzaba en mi camino, leí ávidamente cuanto aviso aparecía, recorría muchas tiendas de artículos deportivos, revisé en Amazon, Wayfair, Decathlon Europa, etc., etc.

Los precios, los cierres, el tamaño, los bolsillos laterales, los colores, las correas, las argollas y toda la parafernalia asociada con una mochila, nada me convencía. Parecía un viudo tratando de remplazar a su fallecida esposa, me gaste meses y muchos litros de gasolina para encontrar la adecuada.

La comencé a usar hará unos dos meses, de forma esporádica, a efectos de amoldarla a mis necesidades. Ablandar el soporte de la espalda, ajustar las correas sobre los hombros, agregarle los ganchos y enganches que estoy acostumbrado a usar. Todo lleva tiempo y paciencia, mientras camino la voy toqueteando aquí y allá y de a poco se va sintiendo más cómoda.

Hoy, con unos 200 km. arriba, como de costumbre, ella y yo salimos a meter pata, planeaba unos 20 Km. y el día se presentaba frio, pero soleado, ideal para hacer ruta.

A más de mitad de camino una vocecita en la cabeza me dice,” ¿Qué te parece?, al fin voy cómoda, espero que vos también, déjame así, no me toques más”. 

Era mi mochila, de la cual, por su comodidad, había dejado de sentirla o prestarle atención. 

Desde hoy mi mochila y yo, somos uno.
















Tuesday, April 2, 2019

Y dale con los bajo cero.


La mañana despierta otra vez con temperaturas invernales, me levanto antes que salga el sol, con ganas de hacer kilómetros, que me acerquen físicamente al estado que debo tener para enfrentar el Camino que se me acerca a pasos agigantados, faltan 23 días.

La mochila, ya pronta para el viaje, espera en un rincón del dormitorio, las botas con señas de barro de ayer, atrás de la puerta de la entrada, parece que se quieren ir solas. Miro por la ventana, nublado, un poco de viento, todavía hay hielo en las aceras, los pastos cubiertos de nieve y hielo parecen no tener ganas de empezar a verdear.

Pero nobleza obliga, tengo que salir, aunque no me sobren ganas. Me abrigo adecuadamente, me cuelgo la mochila y al pasar recojo las botas que se sonríen al sentirse necesitadas. Pronto y decidido, me dirijo a la calle, no hay mas remedio que mantenerse entrenado porque la edad, a veces me dice que me quede y me olvide de hacer caminos.


Para llegar al lugar planeado para hoy, recorro 5 kilómetros de ciudad junto a una calle de muchísimo tránsito, cuando todo se detiene en los semáforos, el olor a gas y humo invade mis pulmones, pero sé que después de este trayecto, me espera un hermoso sendero por parque y con unas ondulaciones exigentes que me ayudaran para el futuro próximo. 

Por aqui estaba el coyote, se me escondio mientras preparaba el telefono.
Encuentro el sendero dormido, solo, unos patos en el arroyuelo rompen hielo con el pico, a lo lejos a media altura sobrevuelan unos pájaros de rapiña y un coyote gordo, se va acercando lentamente a una carcasa de conejo que yace en medio de un descampado a unos 20 metros del sendero.

Bien abrigado, con mochila a la espalda y pararaguas, por las dudas.
Saco el paraguas que llevo cruzado en la mochila para hacer un poco de ruido sobre los arbustos para asustar al coyote. Estos animales que parecen tan amenazantes nos tienen más miedo a los humanos que nosotros a ellos, lo veo alejarse como remolineando y quedarse detrás de unos arbustos, no muy lejos del almuerzo que desea. Me da tiempo a seguir tranquilo y sin tener que mirar para atrás, el tiene en que ocuparse.

Los colores del paisaje son marrones y ocres, en cierto tipo de vegetación, los brotes parecen que están haciendo fuerza para salir, en pocos días, todo esto será verde y me recordará de los montes de Navarra.

Subo y bajo varias pendientes, por puentes de madera cruzo el rio tres veces, el viento frio me quema la cara, pero a pesar de eso esta muy agradable. Camino hasta un pueblito que se llama Kleinburg y cuando me dispongo a volver sobre mis pasos, una llamada de mi hija me cambia el rumbo y camino hacia su casa que esta a unos 4 kilómetros de donde me encuentro.

En muchos lugares el hielo todavia le gana a la primavera.
La vuelta a mi hogar fue en auto, ya que después de ayudar a Anahí con unas tareas, no me deja hacer los 7 kilómetros que me faltaban. En total una ruta de unos 16 km., con la mochila cargada y sin sentir el esfuerzo, en síntesis, un día productivo.

Saturday, March 30, 2019

La paranoia de la comunicación.


En mis 71 años, he andado solo por montes, ríos, caminos, carreteras, países y nunca me sentí solo o aislado o perdido.  Pero ahora veo que he entrado en la misma onda que la mayoría de la gente, que la necesidad de estar siempre comunicado se ha vuelto esencial, también para mí.

Ayer temprano a la mañana, antes de que se vieran en el cielo, las barras que pone la luz de la madrugada, ya andaba haciendo kilómetros, en una zona a 15 minutos de mi casa, se preparaba un día hermoso y pensaba que mochila a la espalda me podría hacer entre 20 y 25 kilómetros de entrenamiento para mi próximo Camino.

En una zona de lindas y exigentes rampas, me encuentro de golpe con una banda de pavos salvajes retozando en un campo que todavía esta en deshielo, eran como 30 y algunos de ellos desplegaban sus grandes plumajes de cola como un abanico. Una escena digna de una foto, del bolsillo del macuto tomo mi teléfono y apunto. Clic, clic, y me quedo sin batería.


Repito, el auto estaba a 15 minutos de mi casa y yo habría caminado una media hora o un poquito más, guarde el teléfono en el bolsillo y seguí caminando tranquilo. No habían pasado ni diez minutos cuando mi cabeza me empieza a jugar con ideas y preguntas.

¿Y si me llaman de casa?

¿Me necesitara mi hija por algo del trabajo?

¿Espero no caerme por ahí y no tener forma de comunicarme?

De mi casa jamás me llaman, mi esposa sabe que estoy caminando y que es uno de los momentos que yo mas disfruto.

Mi hija sabe que hasta el mediodía no es fácil encontrarme, así que, si tiene algo que decirme, lo hace después de las 12.00.

Caerme me he caído muchas veces, he quebrado la canoa en un lugar a horas de la civilización, he cruzado los Pirineos varias veces solo y sin teléfono. He pasado días en diferentes Caminos y países sin reportarme y nunca sentí pánico o necesidad de la tecnología de la comunicación.

Hoy, a pocos pasos de mi casa, sentí que no podía seguir, que tenia que volver al auto lo antes posible y llamar a casa, para hacerles saber que todo estaba bien, que simplemente me había quedado sin batería en el teléfono.

La paranoia se apodero de mi y no camine ni 12 kilómetros cuando ya estaba de vuelta y enchufando el maldito aparato. Nadie me había llamado, no había ningún mensaje, el mundo seguía andando y no había ocurrido ninguna calamidad que necesitara mi atención.

Pero esta paranoia la soluciono enseguida… llevare mis dos teléfonos bien cargados y la batería auxiliar… por las dudas.

Monday, March 25, 2019

El Camino de Santiago o el Portugués?


 Ayer en una conversación con amigos, me preguntaban cuando salía a caminar otra vez, cuando les dije que el 25 de abril salía para Lisboa, la pregunta inmediata fue… ¿Cómo, no vas al Camino de Santiago?


Algunos de los Caminos a Santiago
El Camino de Santiago no es un lugar geográfico preciso, sino que son todas las rutas y senderos que nos llevan peregrinando a la tumba del Santo en Galicia, Santiago de Compostela.

He tenido la suerte de hacer varias rutas y todas tienen su sabor peculiar, por lo general la mayoría de los peregrinos tienen una que es su preferida, otros que tienen suerte de vivir en lugares donde hay una ruta cercana, comienzan su Camino desde la puerta de su casa.

Al residir un mar aparte, en otro continente, yo tengo que comenzar mi Camino en un aeropuerto, pero eso no le quita méritos, simplemente le agrega tiempo y costos.
Caminho Portugues, el elegido para esta nueva aventura.
Esta vuelta me dirijo al Camino Portugués que, partiendo de Lisboa, llega hasta la tumba del Santo, pero creo que los años que se van amontonado en mi cuerpo y mente, por primera vez me están haciendo dudar si estoy tomando una buena decisión al elegir una ruta que no conozco y lejos de España que se me ha vuelto tan familiar.

Mi favorita es mi querida Vía de la Plata, que esta del otro lado de la frontera con Portugal, pero no muy lejos. Al punto que ha habido momentos en que he mirado el mapa y estudiado sobre puntos de conexión por tren o bus de un camino al otro, para que en caso de no sentirme cómodo o seguro de mi mismo en el elegido, transportarme a mi Vía, tan conocida por mí y donde me siento seguro y bien recibido.

No creo que eso suceda, pero por las dudas, mejor estar informado.

Fotos de tres de mis llegadas a Santiago de Compostela.







Sunday, March 24, 2019

Falta poco, pero la espera parece eterna.

Con poco más de 30 días para mi partida hacia Lisboa para un nuevo Camino de Santiago, tengo que dedicarme de lleno a preparar el cuerpo para el esfuerzo que me espera. Tempranito y con el sol apenas apareciendo calzo mis botas para hacer unos kilómetros. 

La mañana se muestra radiante, pero es engañosa, ya que la temperatura es de alrededor de 4 grados bajo cero, voy bien abrigado y en capas que se puedan ir removiendo si el día calienta. En resumen, agradable.

Yo vivo en las afueras al norte de la ciudad de Toronto, en la periferia, una zona llamada Vaughan, lo bueno de esto es que, con solo caminar 3 kilómetros, ya estoy en campo abierto con una ruta con un arcén bien ancho y sin muchos riesgos para el caminante. Como es domingo y temprano el transito es muy limitado y el arcén de tierra y gravilla, bien firme después del deshielo, se hace placentero para caminar.

Sali sin mochila, pero llevo mi vieja bolsita guerrera con agua y algunas provisiones, no se cuanto voy a recorrer, por eso dos huevos duros, dos barritas energéticas y una banana acompañan mi botella de agua. Si estuviera en el Camino seria como el viejo dicho… “Con chorizo, pan y vino, se hace Buen Camino”
  
La temperatura fue subiendo de a poco y a eso de las 10.00 ya me saque la capucha, los guantes y una camiseta, de ahí hasta el final oscilaba alrededor de 3 o 4 grados positivos

Termine haciendo unos 22 kilómetros, con lindas rampas y en una temperatura muy agradable, hice dos paradas en las cuales consumí mis vituallas y a eso de las 11.30 de la mañana, llame a mi esposa para que me viniera a recoger. En los próximos días repetiré la misma ruta pero con el macuto(mochila) a la espalda.

Falta poco, pero la espera parece eterna.




La hora de las sombras largas, el mejor momento del dia para caminar.
A medida que se fue ensanchando la carretera, se fue comiendo la tierra alrededor de este
 hermoso y antiguo galpon, hoy esta a metros de la calzada.
Poca nieve en las zonas que el sol castiga.
 
En un tiempo fue una entrada a una casa, hoy, solo a campo vacio.


Y ya estan volviendo los patos, bienvenida Primavera

Con 4 grados bajo cero hay que abrigarse bien para salir a los senderos.

El hielo se pelea con el cauce del rio y se va de madre.

Una pista de hielo perfecta.

Nunca falta un Cementerio de pioneros a orillas del camino.

Y seguire este sendero hasta donde me lleve.

Saturday, March 23, 2019

Ahora con eñes y acentos.



Bueno, me aparecieron otra vez los acentos, las eñes, el corrector en español y todo lo necesario para volver a escribir como Dios manda. Resulta que se me había terminado la suscripción al programa Word y como no estaba escribiendo mi blog y tampoco utilizando mucho el castellano, ni me había dado cuenta. Pero como en los últimos días me reapareció la inspiración y las ganas de escribir, no tengo mas remedio que pagarles. Por lo menos no voy a tener que explicar algunas de las burradas que venia corrigiendo, cuando me daba cuenta.

Esto de resucitar El Corral del Tordillo me levantado el espíritu de una formal increíble, un año paso sin que ni siquiera entrara para ver si todavía estaba vigente, pero en la ultima semana, a cada rato tengo ganas de volcar algo en el papel (digital).

Ya me siento mas cómodo escribiendo así que hasta que parta rumbo a Lisboa para mi próximo Camino los voy a mantener informados de mis planes y ahora sin horrores de ortografía.

Con esta herramienta, vuelvo a ser el caballo Tordillo y me dejo de ser burro.






Friday, March 22, 2019

Entre el Pau y los Pirineos.

Ayer les contaba de Jordi Carbonell y el Camino Frances de punta a punta, hoy rememoraba nuestro encuentro en Igualada, desde donde juntos nos fuimos hasta Tolouse y despues Lourdes, donde yo comenzaba una nueva aventura.

Con mi compinche, terminamos haciendonos grandes amigos, yo lo he visitado dos veces en Igualada y el y Neus, su esposa, vinieron a visitarnos a Canada y junto con mi esposa Titina, nos tomamos unos dias de vacaciones que nos llevaron a Quebec City, Montreal y Ottawa, viaje en el que visitamos la version canadiense de la Gruta de Lourdes, que se encuentra en las afueras de Montreal.

Asi que cuando me decidi a hacer el Camino Aragones, comenzando en Lourdes, lo invite a que fueramos juntos. Con alegria salimos  e hicimos cuatro etapas, ya que el tenia planes y no podia hacer todo el recorrido. Los seis o siete dias que compartimos fueron inolvidables, rememorando nuestro primer Camino y su visita a Canada, el tiempo se fue volando y las grandes rampas del pre-Pirineos, no parecieron tan dificiles.

Esta vuelta despues de hacer el Portugues, pasare a visitarlo por dos o tres dias, lo que el Camino escribe en tu alma, te hermana para siempre con aquel peregrino que conoces en el trayecto.

Ya les contare sobre otros que todavia se mantienen en contacto y de aquellos que me han visitado y han venido a Canada para alegrarme el espiritu.




















Albergue Parroquial de Asson