Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



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Wednesday, May 28, 2014

Poema El Aromo de Romildo Risso


http://es.wikipedia.org/wiki/Romildo_Risso

Nombre de nacimientoRomildo Risso
Nacimiento20 de octubre de 1882
MontevideoUruguay
Defunción29 de marzo de 1946, 63 años
MontevideoUruguay
NacionalidadFlag of Uruguay.svg Uruguayo
OcupaciónEscritorpoeta.
Géneronarrativa y poesía gauchesca
FirmaRomildo Risso firma.svg
EL AROMO

Hay un aromo nacido 
En la grieta de una piedra. 
Parece que la rompió 
Pa’ salir de adentro de ella. 

Está en un alto pelao 
No tiene ni un yuyo cerca 
Viéndolo solo y florido 
Tuíto el monte lo envidea. 

Lo miran a la distancia 
Árboles y enredaderas, 
Diciéndose con rencor 
¡Pa’ uno solo, cuánta tierra! 

En oro le ofrece al sol 
Pagar la luz que le presta 
Y como tiene de más, 
Puñao por el suelo siembra. 

Salud, plata y alegría 
Tuíto al aromo le suebra 
Asegún ven los demás 
Desde el lugar que lo observan. 

Pero hay que dir y fijarse 
Cómo lo estruja la piedra, 
Fijarse que es un martirio 
La vida que le envidean. 

En ese rajón el árbol 
Nació por su mala estrella, 
Y en vez de morirse triste 
Se hace flores de sus penas. 

Como no tiene reparo 
Todos los vientos le pegan, 
Las heladas lo castigan, 
L’agua pasa y no se queda. 

Ansina vive el aromo 
Sin que ninguno lo sepa 
Con su poquito de orgullo 
Porque justo es que lo tenga. 

Pero con l’alma tan linda 
Que no le brota una queja 
Que no teniendo alegrías 
Se hace flores de sus penas. 
Eso habrían de envidiarle 
Los otros si lo supieran. 

Pero con ‘l alma tan linda 
Que no le brota una queja, 
Que no teniendo alegrías 
Se hace flores de sus penas.

Aqui podran escucharla interpretada por Atahualpa Yupanqui.
https://www.youtube.com/watch?v=H3o8F9GA8DI#t=19

Monday, April 30, 2012

Entrevista a Raúl Sendic (1987)

Entrevista a Raúl Sendic (1987)
Un uruguayo que marcó el fin del Siglo XX    

    

"Vivía solo en Montevideo, después vino mi hermano. y se murió porque, justamente, éramos canarios y no sabíamos bien qué hacer. A él le vino una apendicitis nada más... y no supimos dónde llevarlo"
Revista Guambia, entrevista de setiembre de 1987 realizada por Antonio Dabezies, Nelson Caula, Alberto Silva, Pilar Domingo y Pedro Silva - caricatura de Daniel Jardim
-¿Cuándo naciste?
-El 16 de marzo de 1925.
-¿Dónde?
-En Chamangá, una zona al sur del departamento de Flores.
-Hay varios Sendic por ahí, ¿no? ¿Es una familia de la zona?
-Sí, nosotros nacimos en Flores. Pero después mis hermanos fueron a Artigas, y en general se dispersó un poco la familia, al punto de que ahora mismo creo que no quedan más Sendic en Flores.
-¿Y tu niñez la pasaste en Flores? ¿A qué edad fueron a Artigas?
-No, no. Yo viví hasta los 10 años en esa zona, ni siquiera conocía un pueblo. Después me mudé cerca de Trinidad y ahí fui a la escuela y al liceo, que me quedaba a una legua más o menos de allá donde vivía. Hasta los 18 años viví en el campo.
-¿Qué hacía tu familia?



Friday, February 17, 2012

Gustavo Adolfo Becquer.- (click aqui)

(Gustavo Adolfo Domínguez Bastida; Sevilla, 1836-Madrid, 1870) Poeta español. Hijo y hermano de pintores, quedó huérfano a los diez años y vivió su infancia y su adolescencia en Sevilla, donde estudió humanidades y pintura.
En 1854 se trasladó a Madrid, con la intención de hacer carrera literaria. Sin embargo, el éxito no le sonrió; su ambicioso proyecto de escribir una Historia de los templos de España fue un fracaso, y sólo consiguió publicar un tomo, años más tarde. Para poder vivir hubo de dedicarse al periodismo y hacer adaptaciones de obras de teatro extranjero, principalmente del francés, en colaboración con su amigo Luis García Luna, adoptando ambos el seudónimo de «Adolfo García». http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/becquer.htm
Volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales, jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha al contemplar; aquellas que aprendieron nuestros nombres, esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aun mas hermosas, sus flores abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío, cuyas gotas mirábamos temblar y caer, como lágrimas del día... esas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón, de su profundo sueño tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido... desengáñate, ¡así no te querrán!

Monday, February 13, 2012

Don Segundo Sombra obra de Ricardo Güiraldes (1886-1927) .-(click aqui)

Ricardo Güiraldes.-

Ricardo Güiraldes nació en Buenos Aires el 13 de febrero de 1886,en la casa de los Guerrico (sus bisabuelos). Era hijo de Manuel Güiraldes y Dolores Goñi. Su padre era un acaudalado estanciero, dueño de la Estancia "La Porteña", en San Antonio de Areco, adonde Ricardo pasa su niñez y adolescencia, al regreso de Francia, adonde lo llevaron siendo muy pequeño.

Estudió el Bachillerato en el Colegio Nacional de Buenos Aires, pero no concluyó sus estudios universitarios de Derecho ni de Arquitectura.

En 1910 regresó a París y comenzó a dedicarse a la literatura. Allí publicó algunos escritos.

De regreso a Buenos Aires, continuó con su tarea literaria, y fundó la revista "Proa".

Se dedicó a la poesía y a la prosa. Pero destacó especialmente por su novela criollista "Don Segundo Sombra".

Falleció en París en 1927.

Entre sus obras:

bullet El cencerro de cristal (1915)
bullet Cuentos de muerte y de sangre (1915)
bullet Raucho (1917)
bullet Rosaura (1922)
bullet Don Segundo Sombra (1926)
bullet Poemas místicos (Obra póstuma - 1928)

Tuesday, January 17, 2012

Don Alfredo Zitarrosa.- (click aqui)

Alfredo Zitarrosa (10 de marzo de 1936, Montevideo, Uruguay - 17 de enero de 1989, en la misma ciudad) fue un cantante, compositor, poeta, escritor y periodista uruguayo, considerado una de las figuras más destacadas de la música popular de su país y de toda América Latina.


Siga el link para ver 93 videos de Alfredo Zitarrosa

http://www.youtube.com/watch?v=ieFGoxoA9rc&feature=rellist&playnext=1&list=PL6D9CF74C8559E8F5


Sunday, December 11, 2011

Homenaje a Maestro Julio Castro

Con la emoción apretando por dentro


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Anunciando la creación de un grupo de reflexión y propuesta educativa, participando con solemnidad, destacando varias facetas de su vida personal y pública, y entonando desde el Himno Nacional hasta canciones alusivas a la escuela rural, docentes, figuras políticas, integrantes de Ademu y movimientos de apoyo a familiares detenidos desaparecidos, homenajearon a Julio Castro.
La marcha de un puñado de docentes, algunos que compartieron vivencias y otros que comparten los diferentes movimientos, familiares o allegados a floridenses que vivieron el proceso de la dictadura o figuras políticas como el ex intendente Juan Giachetto, ediles, dirigentes y ciudadanos, recorrió 18 de Julio, Saravia y desembocó en el memorial floridense que homenajea a los detenidos desaparecidos en el acceso a la ciudad.
La oratoria inició con el repaso de la declaración del Movimiento de Educadores por la Paz. “Frente al hallazgo de los restos de nuestro querido maestro Julio Castro creemos necesario expresar: El profundo dolor de saber detalles de un final terrible, más terrible aún de lo que imaginábamos.
Creíamos posible que no hubiese soportado la tortura y que su frágil salud claudicara por la brutalidad con que era ejercida; pero no podemos comprender cómo alguien pudo torturar durante tres días y ejecutar cobardemente a una persona agonizante como Julio. Tampoco comprendemos cómo muchos de lo autores de semejantes bestialidades siguen sueltos caminando entre nosotros.
El impacto social que ha tenido el hallazgo de sus restos sólo es comparable al que producen los más atroces crímenes contra la humanidad y refleja que el pueblo uruguayo no ha perdido la sensibilidad, los valores y solidaridad que Julio predicaba y practicaba.
Julio ha reconciliado a los maestros con la sociedad; después de muchos años se dicen cosas positivas de los maestros y esa es una contribución más, a treinta y cuatro años de su desaparición, para la dignificación de la tarea docente y el papel de la educación. Nuevamente Julio Castro cumple la tarea de hacernos encontrar con el otro, como en los congresos y las reuniones gremiales o políticas de antaño.

Información:
El día miércoles a las 19 horas se realizará el primer encuentro del grupo Julio Castro de reflexión y propuesta educativa con la participación del grupo educadores por la paz que preside el maestro Julio Arredondo, y Víctor Brindisi.

Quienes lo asesinaron además de la vida, le quisieron robar la muerte. Pero a pesar de las mentiras su nombre se refugió durante décadas, clandestino, en bocas, papeles y en corazones para quedarse para siempre entre nosotros. Hasta que la tierra habló. Julio es hombre “quedado” decía Quijano, se sabe cuándo llega pero le cuesta partir y Julio se quedó, sigue hoy junto a nosotros.
Al ocultar sus restos bajo tierra, sus asesinos no pudieron borrar los caminos que Julio trazó sobre ella; quienes estallaron su cráneo no sabían que con ello difundieron más aun sus ideas. La vigencia de su pensamiento pedagógico y político nos permite convocar – convocarnos – a redoblar el esfuerzo por Verdad y Justicia, a redoblar el esfuerzo por una educación popular, autónoma, más justa, universal, contextualizada en el medio en el que se desarrolla, comprometida con los Derechos Humanos y la Cultura de Paz, dotada con los recursos necesarios para funcionar dignamente.
Por último compartimos un pensamiento extraído de La educación y la independencia nacional, Rumbo Nº 9, Instituto Cooperativo de Educación Rural (ICER) Montevideo, 1966.
Los educadores, minoría privilegiada por cuanto su destino profesional los pone en la situación de crear y orientar el pensamiento colectivo, no pueden ni deben desertar de la tarea de poner claridad y realidad en el planteo de los problemas del Continente. Y ello vale tanto para el proceso de su formación, como para el sentido de las enseñanzas que impartan”.
SEMBRADOR. Con la reflexión de la maestra Amanda Della Ventura, quien llevó adelante el acto y homenaje, el grupo entonó después “Sembrador de Abecedarios”.
Julio Castro fue un maestro vareliano compenetrado en los principios de la escuela y la educación pública. En dictadura se cumplió el centenario de José Pedro Varela y julio lo menciona en una carta enviada al maestro Miguel Soler exiliado en París”, dijo Della Ventura.
En el área de nuestras actividades, o que lo fueron en otros tiempos, el desastre es total. A un siglo de aquel que adorna con su efigie todas las aulas [Julio Castro se está refiriendo a José Pedro Varela], su centenario resulta algo inenarrable (…). Seguimos aquí porque todavía somos útiles para algunas pequeñas cosas”, repasó sobre el escrito.
Por su parte, una de las fundadoras del grupo de apoyo a familiares detenidos y desaparecidos en Florida, Lizzy Langón, compartió un artículo del matutino La República que, a su parecer, “marca el impacto del encuentro de los restos de familiares que los estaban esperando”
Hoy todos somos un poco más dignos”, encabeza el artículo y sigue así: “El cuerpo inerte cae sobre la tierra removida. Manos ensangrentadas bañan la improvisada tumba con cal viva para ocultar la verdad. El cuerpo se vuelve hueso y el hueso consigna.
Y espera. Son ocho años de paciente espera en la oscuridad, en el silencio. De pronto, una brisa fresca, una esperanza. Pero hay un pacto y la impunidad se vuelve ley. Todo se niega. Y la ilusión se desvanece.
Cinco años más. Cambian los que mandan pero nada cambia. El hueso espera. Es porfiado, tozudo.
Pasan los años y vuelven los que estaban para seguir negando. Los asesinos hacen su vida en democracia. Son felices. Creen que todo se olvida.
Otros cinco años de espera. De pronto el hueso escucha. Se habla de comisión y de paz, de búsqueda y de verdad. Pero la comisión es engañada. Le dicen que el hueso no está donde está, que se hizo ceniza y se diluyó en el mar. ¡Mienten!
Algunos no escuchan y afirman que es el punto final. Que un decreto borra el pasado.
Pasan otros cinco años. Y por suerte otros tienen ojos en la nuca. Y además tienen valentía y dignidad, y las puertas de los cuarteles dejan de ser inexpugnables. Y los asesinos van a juicio. Y van presos. Pero no hablan.
Y el hueso escucha el ruido que producen los picos y las palas. Están cerca, muy cerca. Otros huesos, en otras tumbas clandestinas, aparecen y gritan su verdad. Ya todo es posible. La impunidad se resquebraja. Pero hay que seguir esperando. Son unos años más.
Y finalmente, un 21 de octubre, la luz del sol toca el hueso después de 12.492 días de espera. Y la escena conmueve. El hueso no puede parar de contar su historia. Y mientras la cuenta, deja de ser hueso para transformarse en rostro y en recuerdo. Y dice que hubo tortura hasta lo insoportable. Y afirma que hubo una bala y una mano cobarde. Y que el móvil fue el miedo a sus ideas.
Y mientras cuenta, la gran mentira es enterrada porque, como todos saben, los maestros no mienten.
Y hoy todos somos un poco más dignos”.

VIDA. Otro docente hizo referencia a un artículo publicado en varios matutinos de la columnista y maestra, Olga Silva: “Su figura fue señera en la Historia de la Educación Uruguaya. Convivió con personalidades como la de Don Carlos Vaz Ferreira y Agustín Ferreiro. Fue compañero de ruta de los Maestros Jesualdo Sosa, Miguel Soler, Abner Prada, Reina Reyes, Clemente Estable, Martínez Matonte, Homero Grillo y tantos otros. Julio Castro brilló con su pensamiento y su compromiso, junto a todos ellos.
Su vida fue ejemplo de entrega por una causa: la de los más pobres. Hijo de un humilde hombre de campo, fue marcado por su origen. Pudo haber sido, como tantos otros, mimado por su inteligencia y haberse cobijado en puestos cómodos, donde los avatares sociales y políticos llegan acallados. Sin embargo, eligió comprometerse con los más pobres entre los pobres: los habitantes de los llamados “pueblos de ratas” o rancheríos, acá en el sur.
Fue el gestor de las misiones socio-pedagógicas, que tuvieron la virtud de dar a conocer y denunciar las condiciones de vida de quines vivían entre la opulencia de vacas gordas y ovejas llenas de lana, pero sufrían hambre, pasaban frío y andaban descalzos.
Fue fundador de la Federación Uruguaya del Magisterio (FUM). También del Semanario Marcha, junto a Don Carlos Quijano y del Frente Amplio, en 1971.
En Marcha, escribió: “Echaron los caballos a la huerta” cuando a principio de los sesenta, el gobierno de turno desbarató la experiencia del Núcleo de La Mina en Cerro Largo. Única experiencia de Educación Rural implementada en el país que a decir de Miguel Soler, era fundamental para “el futuro de la educación de la juventud campesina uruguaya”.
En 1976, a propósito de las destituciones de los docentes que no comulgaban con la dictadura, escribió: “Hay colegas que no tienen qué comer. Hay otros que se quedan sin casa. Los más quieren irse, pero no saben a dónde ni a qué. Todo ocurrió el primer día de clase. La gente fue a trabajar, terminadas las vacaciones y se encontraron, de golpe, expulsados de sus escuelas”. Fue así de simple, así de duro e injusto. Así lo vivimos.
Julio Castro pudo irse al extranjero. Tenía reconocimiento internacional, pero eligió quedarse y ayudar a todos los que pudiera. Vivió el “insilio” junto a tantos.
Las armas que usó fueron su bondad y su compromiso inclaudicable con los más pobres. Sólo ese fue el motivo de su secuestro, tortura y asesinato. Nos duele, nos indigna y nos compromete.
Hoy son sus huesos los que nos interpelan. Si su vida fue antorcha, también lo es su muerte. Hoy se discute sobre Educación en nuestro país y los falsos profetas están a la orden del día. Pareciera que la Pedagogía Uruguaya está vacía o peor: sus ideales perimidos. Ante los adoradores de pensamientos tecnocráticos y utilitarios, como si la Educación fuera oferta de mercado y los niños y docentes cuantificables en logros numéricos, la figura y el pensamiento de Julio Castro y sus compañeros de ruta nos desafían a que los leamos, analicemos y discutamos sus propuestas.
Miguel Soler aún vive y produce con enorme lucidez. Su compromiso es tan vigente como hace 50 años. Sus aportes son valiosísimos. Acaba de editar un libro junto a Luis Yarzábal, Elsa Gatti, Marta Demarchi, Mauricio Langón y otros. Allí se puede encontrar el espíritu de los grandes de nuestra Pedagogía.
Hay material para anteponer a las propuestas que no van a favor de los muchachos. Julio Castro, a 34 años de su asesinato, nos pide otra vez el compromiso de los docentes con los más pobres y necesitados. Allí está el auténtico problema.
Al decir del maestro Miguel Soler, recordarlo como Martir no basta, tenerlo presente como maestro, rápido y sencillo en el diagnóstico, sensatamente creativo en la propuesta, dialogante siempre. Nos es necesario ahora”.

PLACA NUEVA. La maestra Amanda Della Ventura, también fue referenciada en el acto, al leerse allí, su reciente exposición en la Junta Departamental, donde además solicita una nueva placa que “actualice” la aparición de Castro: “En el día de ayer fue anunciado oficialmente que los restos encontrados el pasado 21 de octubre en el Batallón 14 correspondían al maestro y periodista, detenido y desaparecido durante 34 años, Julio Castro Pérez.
Oriundo de Florida, más precisamente de la zona de La Cruz, concurrió a la escuela de Pintado, estudió magisterio y fue un Maestro con mayúsculas, reconocido por sus aportes en lo pedagógico, a nivel nacional e internacional.
Un maestro comprometido con su tiempo, comprometido con los más postergados, “los de abajo” como los llamó en una de sus obras y, en particular con quienes vivían en el medio rural, participando en la creación de las Misiones Socio- Pedagógicas en pequeñas localidades de nuestro interior profundo.
Escribió varios libros sobre la educación con propuestas innovadoras y trascendentes, como “El banco fijo y la mesa colectiva”.
También con vocación de periodista, participó en diferentes publicaciones siendo fundador del semanario Marcha.
Fue militante del P. Nacional durante muchos años. En 1971 fue uno de los fundadores del Frente Amplio.
En la Dictadura desarrolló una tarea solidaria, ayudando a quienes iban a exiliarse, a encontrar cobijo en otros países, más precisamente a través de la Embajada de México.
Pero, evidentemente, sobre Julio Castro, este porfiado y solidario maestro, pusieron los responsables de la Dictadura, sus ojos.
El 1º de agosto de 1977 fue secuestrado por integrantes del Servicio de Información de Defensa (SID), o sea Inteligencia Militar, y llevado al centro de reclusión clandestino La Casona ubicada en la calle Millán 4269, esquina Tomás Gomensoro.
A partir de ahí su esposa Zaira, sus hijos y sus amistades no volvieron a verlo y pasó a ser un “desaparecido”. Tenía 68 años y un frágil estado de salud. Padecía un aneurisma cerebral por el que los médicos, en la imposibilidad de operarlo por la ubicación del mismo, le aconsejaban bajar los niveles de stress y evitar episodios de hipertensión que pudieran provocarle infarto cerebral y muerte.
Por ello era creíble la versión final de la Comisión para la Paz donde se decía que el 3 de agosto había muerto, víctima de la tortura. La Comisión agregaba además, que los restos habían sido enterrados en el Batallón 14 de Toledo y luego desenterrados en 1984, incinerados y tiradas sus cenizas al mar.
Sin embargo, a partir de ayer, los uruguayos pudimos comprobar que estas conlusiones no eran verdaderas y que quienes habían informado esto desde la órbita militar, habían mentido y en varios aspectos.
Julio Castro no murió víctima de la tortura sino que, aunque se lo torturó como lo prueban sus manos y pies atados y su costilla rota, según el informe forense, sin embargo, la causa de su muerte fue un tiro en la parte frontal de su cabeza. O sea, lisa y llanamente, que lo ultimaron, que lo ejecutaron. Así se demuestra una vez más que en las cárceles de la Dictadura se asesinó gente, se asesinaron compatriotas. Que existió el Terrorismo de Estado ya que desde el Estado se llevaron adelante prácticas como el secuestro, la tortura, la desaparición forzada y el asesinato de personas indefensas.
Se desmorona la denominada “teoría de los dos demonios”, la que usa como argumento que se trataba de dos bandos en lucha y que la muerte podía ser una consecuencia lógica de los implicados en tal lucha. Julio Castro no formaba parte de ningún grupo armado. Como decíamos al inicio solamente era un maestro comprometido con la realidad del tiempo que le tocó vivir y con los más humildes de nuestro país y de América.
Sr. Presidente: en agosto de 2009 esta Junta Departamental colocó una placa en recuerdo de los cuatro floridenses detenidos- desaparecidos: María Antonia Castro, Mario Martínez, Carlos Modernell y Julio Castro.
Creemos que ahora corresponde la colocación, por parte también de esta Junta Deptal. de una placa que informe lo sucedido en estos días, como aporte a la Memoria y a la Verdad. El texto podría ser el siguiente, por supuesto que abierto a sugerencias y modificaciones: “El día 21 de octubre de 2011 fueron encontrados los restos del maestro y periodista Julio Castro Pérez, que habían sido enterrados en el Batallón Nº14 de Toledo durante la Dictadura”
Pensamos que tal placa debe ser colocada junto a la estela ubicada sobre las calles Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, como decíamos, en el año 2009.
Pido que mis palabras pasen a la Comisión de Legislación y Nomenclator del Cuerpo, a la IDF, a Ademu- Florida y al Grupo de Apoyo de Florida a Familiares de Detenidos Desaparecidos.

LA CRUZ CERCA. El maestro Carlos Martínez Latorraca, oriundo de La Cruz, y quien conoció a su coterráneo “más de cerca”, se explayó sobre los momentos compartidos.
Martínez recordó haber sido becado en el año 1966 por el Instituto Normal para concurrir a un curso de misiones socio-pedagógicas organizado por el grupo Nelly Soler, un grupo de estudiantes magisteriales de Montevideo.
Eso fue en turismo del 67 y entre el grupo de docentes estaba Julio Castro. Allí tuve la posibilidad de conocerlo. Yo tampoco sabía que había nacido en La Cruz. Sabía su trayectoria como maestro porque había leído los trabajos que habían hecho los maestros que desemboca en el año 49 en el congreso de Piriápolis, donde se redacta el programa rural del 49 y anteriormente su intervención para la creación de las escuelas granjas en nuestro país”.
Para Martínez “fue una suerte (. . .) conversar con él e intercambiar ideas, y en ese momento es donde me dice que era nacido en el mismo pueblo en donde aún vivía”, recordó.
Tuve la suerte -insiste- de seguir tratándolo y que en este grupo, Nelly Soler, habían dos queridos compañeros que la vida no me permitió verlos más: Elena Quinteros, estudiante en ese momento y Gustavo Inzaurralde, ambos desaparecidos en Paraguay”.
Ese grupo, dijo Martínez, “era la flor y nata de la educación rural que en ese momento habían creado el instituto de educación rural y el gobierno les había cerrado las puertas para llevar adelante el programa de educación fundamental, que también Julio Castro en el año 1950 había enseñado a miles de maestros en Latinoamérica de como pararse frente al alumno del campo en cualquier lugar de América”.
En 1971 tuve la suerte de volver a verlo en La Cruz, en donde creamos el primer comité de base (del Frente Amplio) en el mes de setiembre”.
Sobre su última vista de Castro, Martínez repasó que fue en Florida. “La última vez que lo vi estaban conversando en el Café del Centro con “Beto” Dibarboure, Juan Manuel Fernández y el “Tito” Falcón. Me llamaron para hacerme algunas preguntas y eso fue, tal vez, premonitorio, porque fue la última vez que pude ver vivo a Julio Castro, dos o tres meses antes de la aciaga circunstancia que lo llevó a desaparecer”.
Castro, según Martínez, fue un perseguido por otras dictaduras. “En 1935, hombre joven y militante del Partido Nacional (porque también militó allí muchos años), da una conferencia en el museo pedagógico y obviamente critica duramente a la dictadura del momento.
La consecuencia es la destitución de Julio Castro como maestro, cargo que había ganado como siempre en buena ley y era la dictadura de Terra en ese momento”.
El maestro Martínez también hizo hincapié de que “Florida, producto de cierta civilización, fue el primer lugar en donde una calle lleva el nombre de Julio Castro.
Fue en la década del 90 y quien tuvo especial participación fue la compañera Amanda Della Ventura desde la Junta Departamental, donde la apoyaron la comisión y las bancadas”.
Martínez repasó también un artículo, éste suyo, aparecido hace una década, en la revista “La educación del pueblo”, donde recordaba a Julio Castro y describe la calle que lleva su nombre.
Comienza en una esquina formada por el Molino Florida, planta industrial en donde trabajan cien floridenses, la plaza Conde de Floridablanca y una plaza que pertenece a la Utu. Allí, la Asociación de Maestros de Florida, levantó un monolito que recuerda a Julio.
La calle inmediatamente toma contacto con la Avenida Artigas. Que extraordinaria unión de esos nombres: Artigas, Julio Castro, y luego pasa por el granero o depósito Santos Muracciole, de la sociedad de Productores de Leche y llega a la cooperativa de obreros de la Lanera Piedra Alta, allí el acceso al Club Avenida y viene una extensa zona poblada y termina en la Lanera que da trabajo a otro centenar de floridenses…es una calle de barrio pero con la magnificencia propia del nombre que lleva. Y late allí, como testimonio de que Julio Castro pervive entre nosotros”.

Un poema de su hijo, el periodista Emilio Martínez Muracciole, fue el cierre de la oratoria de Martínez. “Y terminó leyendo algo que descubrí en internet y me terminé enterando que era de un hijo mío”, dijo antes.
(…)

AMOR AL CAMPO. Amanda Della Ventura, recordó que en las últimas horas, en la Facultad de Medicina, se realizó un homenaje a todos los que pasaron por allí y fueron detenidos desaparecidos durante la dictadura. “Allí se incluyó a la coterránea, María Antonia Castro”, expresó bajo un nuevo aplauso.
Luego, dio lectura a un nuevo escrito de Castro, sobre la misión socio-pedagógica en Caraguatá (Tacuarembó):
Allí, en Caraguatá, el pobrerío no se lava. No vimos un solo pedazo de jabón, ni palangana que hubiera sido usada. La mugre, la suciedad más inverosímil impera en toda su plenitud, especialmente entre los niños. La ropa que éstos usaban – que por otra parte eran sólo andrajos – no había sido lavada ni remendada nunca.
Y si uno preguntaba por todo esto, invariablemente obtenía estas respuestas: No tenemos hilo; no tenemos jabón; no tenemos agua; no tenemos frazadas; no tenemos…”.
Esa fue la realidad que se encontraron en la misión socio-pedagógica Julio Castro y los maestros de su tiempo.
Realidad que trabajaron para cambiar y que mejor homenaje que terminar entonando juntos esa canción que cuyo autor es quien fuera amigo entrañable de Julio Castro, Miguel Soler, y que muestra el amor a la vida y a la escuela rural, uno de los afectos más sentidos de Julio Castro porque en ella y en su entorno estaban los de abajo, los postergados, los del interior profundo y los niños de ese medio rural”.
El homenaje cerró entonces, con la entonación del “Himno a la escuela rural”.

Monday, November 14, 2011

Carlos Federico Sáez.- (Click aqui)



Nace en Mercedes, Soriano, el 14 de noviembre de 1878 en el seno de una familia de alta condición social.
Dibuja y pinta como autodidacta desde la niñez dando muestras de una inusual precocidad. A los trece años se traslada a Montevideo concurriendo a las clases de pintura del profesor Juan Franzi, en la misma época presenta sus trabajos a la exigente mirada del artista Juan Manuel Blanes quien aconseja que el joven Sáez consolide su formación en Italia. El gobierno uruguayo otorga una beca de estudios al artista de sólo 14 años de edad. Se inicia de esta forma un periplo de siete años de estadía europea quedando bajo la tutela de Daniel Muñoz, Ministro uruguayo en Roma. Sáez concurre un tiempo a la Academia de Bellas Artes en Roma, pero pronto se enrola en las nuevas corrientes de la pintura italiana finisecular de clara postura antiacadémica. Frecuenta el taller de varios pintores, instala en 1896 el suyo en la Via Margutta y participa de varias exposiciones. Prolonga su estadía europea renovando su beca estatal. Sus envíos de pensionado lo van delatando como uno de los más originales exponentes pictóricos de fin de siglo. Su "manera" se vincula con el movimiento de los "macchiaioli". A propósito de esta postura el crítico Angel Kalenberg nos dice: "Por intermedio de la macchia, técnica que suponía un cierto dinamismo en el trazo, logró superarse la operática y la parálisis a las que había sucumbido la Academia. El procedimiento fue empleado, casi exclusivamente, para pintar paisajes, escenas de género y retratos; a éstos Sáez les dedicó ardorosa, infatigablemente, su vida" (Angel Kalenberg, "Seis maestros de la pintura uruguaya" Mosca Hnos. S. A., Montevideo, 1987). Sáez pinta rostros eligiendo a sus modelos sin trabajar por encargo; a veces modelos profesionales, en la mayoría de los casos personajes con los que tiene fuertes vínculos: su familia, sus amigas, sus amigos. No pinta grupos, retrata individuos en soledad. A excepción de sus dibujos, no pinta desnudos. Dibuja con el pincel y la mancha gobierna el contorno. Su pincelada rápida da a sus figuras la sensación de ser captadas en un instante. Los fondos ostentan una generosidad matérica que generan un contrapunto de atención con la figura generalmente organizada en forma piramidal.
Al decir del crítico José P. Argul, Sáez es un "espectador genial del 1900. (...) conserva intacta la frescura del "vero" (...) este pintor que agrega con sus modelos más próximos de familiares y amigos una excepcional nota de mundanismo elegante, incluso de dandysmo" (José Pedro Argul "Sáez", Ediciones de Jorge de Arteaga y Galería Latina, Montevideo, 1986)
Regresa a Montevideo en 1900. Ya enfermo, interviene en el concurso de afiches para el carnaval montevideano organizado por el Ateneo de Montevideo; lo gana.
Pueden verse obras suyas en el Museo Nacional de Artes Visuales, Museo Juan M. Blanes y en el Museo Eusebio Giménez de su ciudad natal.
Muere a los 22 años, el 4 de enero de 1901.



Saturday, November 5, 2011

Ulises Pasarella.-

Esta foto del tío Ulises, esta colgada en un lugar preferencial de mi casa.





Don Jose Pedro Galain, en este libro tiene grandes anécdotas del los cultores del tango en Florida, entre ellos ubica a mi tío, Ulises Passarella, por el cual desde chico tuve una gran reverencia y ese cariño que desde pequeños empezamos a tener por nuestros “ídolos”.
Su estampa de bohemio y pintón siempre ha estado presente en mi recuerdo.
El Tordillo

Tuesday, November 1, 2011

Don Juan Curuchet Maggi.- Pintor Floridense.



"Rancho Histórico". Obra del pintor Juan Curuchet Maggi.

A través de la historia, nuestra Florida a tenido un montón de personajes interesantes, entre ellos quiero destacar a uno que ni siquiera llegue a conocer, pero que dejo su huella en la memoria de muchos, a mi me dejo sus pinturas, que es lo que mas se de el, Don Juan Curuchet, pintor, hombre que supuestamente era muy excéntrico pero a la vez un autodidacta que llego a perfeccionar su arte a un nivel muy alto y apreciado por muchos.
No tengo mucho mas que decir porque no tengo datos concretos, mas allá de lo poco que hablamos de el con su hija, Carlota Curuchet, una maestra de primera y de vocación. Juanchino, hijo de Don Juan, también es pintor y tiene muy buenos trabajos.

El Edil Lanz, presento su caso, ante la Junta Departamental de Florida, para que una calle de nuestra ciudad llevara su nombre, publicamos su discurso a continuacion.

SR. LANZ.- Sr. Presidente: Mediante las facultades que me confiere este Cuerpo, en el día de hoy quiero recordar la persona de quien en vida fue un refe­rente de la cultura de nuestro medio, quien se desta­có también en el ámbito deportivo y sobre todo en la vida social de nuestra ciudad, dejando bien en alto el prestigio del departamento y por qué no decirlo, del País, nos referimos a Juan Curuchet Maggi, reconocido pintor floridense, nacido en el vecino departamento de San José un 17 de agosto de 1900 y radicado en Florida desde muy joven, hijo de Juan Curuchet Errecart y María Maggi Itda. Hoy, a 101 años de su nacimiento vaya nuestro homenaje y reconocimiento a este ciudadano floridense.
Juan Curuchet recibió nociones de técnicas de pintura cuando un profesor particular concurría a su casa donde le dictaba clases a su hermana Luisa, y éste, aunque muy pequeño, no se perdía ningún detalle y por consecuencia, inició sus primeras prácticas de pintura. Inmedia­tamente Juan demostró grandes condiciones como dibu­jante y pintor.

Desde muy joven dedica parte de su vida también a los deportes y logra destacarse en varias disciplinas, principalmente en atletismo, compitiendo por el club Atenas de Montevideo obtiene títulos como el 1er Campeonato Nacional del Interior en 400 metros en el año 1923, participó en el Campeonato Sudamericano del año 1924 en el que obtuvo el 3er lugar en el podio, y en los años 1925,26,27 y 28 obtiene el Campeonato Nacional de postas 4X400.

Nos cuentan quienes nos hicieron llegar esta información, que cuando Juancito Curuchet -entiendo que así lo llamaban- llegó a Florida como Campeón Nacional, o se puede decir Campeón Internacional de Atletis­mo, porque en estos eventos participaban deportistas de otros países, se vivieron momentos de euforia porque en definitiva, se trataba del primer héroe deportivo de Florida.

También obtuvo varios primeros premios en patín sobre ruedas, y me dicen que todavía hay gente que lo recuerda haciendo maravillas sobre los patines en las primeras calles hormigonadas de Florida, por esto la pista de patinaje de nuestra ciudad lleva su nombre en honor al pionero de esa disciplina.

Mientras compite en Montevideo se vincula con mucha gente de la capital del país, asistiendo a las conversaciones en el famoso café Sorocabana, donde se reunían intelectuales de la época.

Es en la Capital que realiza cursos de bibliotecnia, y más tarde viene a Florida a trabajar en la Biblioteca Municipal como encargado, cargo que desempeña hasta su jubilación.

Su tarea no fue sólo administrativa, sino cuentan quienes allí lo trataron, que realizaba una tarea orientadora, pues tenía un conoci­miento cabal de su biblioteca. Era tan vocacional su función que además atendía la biblioteca del Liceo honorariamente. Siempre se veía a Juancito orientando y aconsejando a toda la muchachada, tarea que hacía con gran alegría.

Me acota su hija Chelita que los mayores de 40 años deben de recor­darlo con su caballete pintando por cual­quier calle de Florida, o por el Prado, o en la Playita, o en la Calzada. Destacaba también su hija que el Santa Lucía le mereció especial atención. Otros en Florida tendrán de él el recuerdo como profesor de dibujo en el Liceo, cargo que desempeñó hasta sus últimos días, o en otras organizaciones como "Amigos del Arte" y "Centro Renovación" haciendo honor a su vocación de servicio.

Sus cuadros están en innumerables hogares e instituciones de Florida. En vida Juan Curuchet llevaba un registro de cuadros (vendidos, regalados, etc.), que llegó a 3003. Así que podremos imaginar la vastedad y devoción por este arte. Enamorado de la naturaleza la reproduce fielmente en sus cuadros con gran luminosidad y riqueza de matices.

Un buen día, el entonces Presidente de la República Oriental del Uruguay, Don Andrés Martínez Trueba, le solicita un cuadro del rancho histórico de Don Basilio Fernández, realizando por ende una de sus mejores obras.-

Son varios los reconocimientos que logra por su profesión de las cuales se destaca que en 1945 obtiene el primer premio en el concurso de Artes plásticas de San José. En 1956 es primer premio en el primer salón Departamental "Amigos del Arte", entre otros.

Fallece el 25 de Abril de 1974, y un apenado amigo escribe en el semanario "Crónica" de aquella época ( el 18 de mayo de 1974) y dice "antes de terminar esta tan mal hilvanada nota escrita, atribulado por la pena tan honda que me embarga, quisiera recordar y destacar a muchos que quizás lo ignoren, que Juan Curuchet fue uno de los principales fundadores del viejo Club Deportivo Atlético, ubicado en ese entonces en el predio en que hoy se encuentra la Escuela Nro 102, y el Club Deportivo Huracán practicándose desde el atletismo hasta el boxeo.

Allí Juancito con la colaboración de Carlos María González, Don Víctor Mendizábal, los Dibarboure, los hermanos Canclini, los Carre­ño, Galván, Ariosto Fernández, Tiko Tamis, Fleitas y el que esto escribe y otros que no puedo enumerar porque se escapan a mi memoria, hizo surgir el Club Atlético Florida.

Es por todo lo antedicho que la figura de Don Juan Curuchet debe ser conocida principalmente por nuestros jóvenes y por los floridenses en general, por lo que consideramos que la manera más adecuada de recordarlo sería que su nombre se incorpore al nomenclátor de nuestra ciudad, siendo el Paso la Calzada el lugar que podría llevar su nombre, dado que este artista floridense reflejó en sus obras, como lo destaca su hija, el río Santa Lucía y sus entornos, y sería un acto de plena justicia que su nombre se entrelace con estos paisajes, y de esta manera los floridenses haríamos honor a su memoria.

Por lo tanto Sr. Presidente, solicito que nuestras palabras pasen a la Comisión de Nomenclátor de la Junta Departamental de Florida a sus efectos.-





Los dejo con algunos trabajos de Don Juan Curuchet.

Los tres primeros estan colgados en el Hotel Espanol





"Paisaje de Valle Eden". Cuadro de mi posesion, obsequio de Carlota Curuchet.



"Las Parvas" Cuadro de mi posesion, obsequio de Carlota Curuchet

Thursday, September 8, 2011

¿Quieres un cuento de Quevedo?- (click aqui)


1580. Nace, probablemente, el 17 de septiembre en Madrid Francisco de Quevedo Villegas. Es bautizado el día 26 del mismo mes en la Iglesia de San Ginés. Son sus padres Pedro Gómez de Quevedo y María de Santibáñez, ambos oriundos del valle de Toranzo en la Montaña. Los cónyuges ocupan puestos de confianza en la corte, el primero como escribano de cámara de la reina Ana y secretario particular del príncipe e infantes. Francisco es el tercero de seis hermanos.

1586. Muere su padre. María de Santibañez será tutora de sus hijos hasta su muerte en el año 1600.

1594. Tras haber pasado posiblemente por las aulas del Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, estudia en el Colegio de la Compañía en Ocaña, beneficiándose de la ayuda económica que había obtenido del monarca su abuela Felipa de Espinosa.

Para leer mas : http://www.usc.es/~quevd/docs/vida.html
                         http://www.usc.es/~quevd/welcome.html

Wednesday, September 7, 2011

JOSE LUIS ZORRILLA DE SAN MARTIN

EL GAUCHO DE ASENCIO
Obra del escultor José Luis Zorrilla de San Martín, inaugurada en 1942.
 

    ...José Luis Zorrilla de San Martín. nació en Madrid el 5 de setiembre de 1891, mientras su padre el Dr. Juan Zorrilla de San Martín ejercía el cargo de Ministro Plenipotenciario del Uruguay en España. Como en el signo sagrado, el progenitor se invoca frente a la obra de este escultor uruguayo: "En el nombre del Padre. . . " El padre de José Luis era poeta. Un poeta cristiano de esos que transforman la materia en verbo, buscando la esencial pureza del principio. Juan Zorrilla de San Martín como poeta guió en su momento la sensibilidad patriótica de su pueblo. Fue el lírico inspirador para la creación del monumento al héroe máximo, Artigas, que ahora se levanta en la Plaza Independencia, y fue un polemista ardoroso de su causa religiosa. "Los Atletas", inaugurado en 1930, sito en el Parque Rodó de Montevideo. José Luis Zorrilla de San Martín plasma en el barro la continuada resonancia romántica de su antecesor. Lo hace en forma de incesante labor. Es José Luis más que un estatuario, un monumentalista de fácil discurrir. Una gran habilidad de ejecución le induce a sobrepasar de inmediato inicios o intentos y proceder a la terminación de sus obras. La cantidad de trabajo concretado por José Luis Zorrilla ha creado un mundo de imágenes que sobrecoge la visión del visitante de su taller. Una cultura amplia y siempre sedienta de conocimientos, de historia y literatura clásica principalmente, le hace desbordar en sus obras los temas de su erudición, desentendiéndose de lo sencillo o sintético. Apartado de la inquietud del mundo contemporáneo y apoyándose en su especial formación cultural, se retrotrajo al pasado como inspirador de labores. Francamente no podían atraerle el decantamiento purista de los abstractos, ni el candor de los primitivistas que reviven arcaísmos. No es el desnudo monstruo plástico el que le sugestionó, sino el semidios griego, las metáforas de los artistas clásicos, los simbolismos de esplendorosas épocas pretéritas en el apogeo de sus evoluciones. Obelisco a Los Constituyentes de 1830 "Obelisco a Los Constituyentes de 1830", inaugurado en 1938, sito en el Parque Batlle de Montevideo. Tiene para ello un lenguaje legítimamente heredado: es elocuente, no exento de énfasis. Así son "Hércules", "Cronos", las estatuas del "Obelisco a los Constituyentes de 1830" y otras muchas más. Una misma inspiración las une en estilo y rasgos, a punto tal que puede percibirse su obra como un extendido autorretrato. El entrecejo de sus figuras se frunce, el brazo se levanta declamatorio, la mano se crispa, los ropajes se retuercen. Esta expresión siempre igualmente impostada a un tono de arte, acaso es artificio? El énfasis están en la naturaleza de este artista que en medio de las evoluciones del arte viviente se aferra a los cánones tradicionales de un barroquismo renacentista. José Luis Zorrilla inició su aprendizaje profesional en el Círculo Fomento de Bellas Artes con el profesor Felipe Menini y concurrió algún tiempo a la academia de Antoine Bourdelle en París. En su temporaria residencia en Francia realizó dos de sus conocidas obras "La Fuente de los Atletas" y "Monumento al Gaucho", distinguido con una medalla de plata en el "Salón de la Sociedad de Artistas Franceses". Monumento al Viejo Vizcacha "Monumento al Viejo Vizcacha", inaugurado en 1930, sito en la Plaza José Pedro Varela de Montevideo. La tradición local obtiene en este artista el intérprete de acento épico que la valora con gesto que busca extensión y docencia. De las numerosas obras de Zorrilla que registran nuestro pasado, algunas simbolizan hechos como el "Monumento a la Batalla de Sarandí", una mujer guerrera que guía a un puma; personajes de leyenda, como el "Viejo Vizcacha"; ese "Monumento al Gaucho", ("Primer elemento de la emancipación americana y de trabajo") es su mejor obra. Excelente obra de un tipo de monumento ecuestre que tuvo su auge en el siglo XIX, en que se buscó dinamismo y movimiento. Pero en este monumento, el movimiento no desplaza la línea, como temía Baudelaire. Precisamente, líneas de gran composición corren desde, el caballo al jinete que levanta una lanza, y líneas tensamente trazadas en su arabesco al través de las mil pequeñas contorsiones con que este artista acostumbra a ornar su trabajo. Los ropajes vuelan recortando duramente el aire libre con esa ágil pesadez que parece provenirle de su acercamiento a Bourdelle. Todo en este grupo ecuestre es creación y acierto y cabe elogiar explícitamente el ejemplo que proporciona de la justa medida de la escultura. A menudo sucede que las obras de gran tamaño dejan la impresión al observarlas de cerca, de cosas agrandadas, y el conocimiento de sus bocetos, más expresivos, así lo confirman. Quien bien analice el "Monumento al Gaucho" quedará sorprendido cómo el modelado vigoroso de sus trozos o detalles sostiene lo vivido de su creación total. En Montevideo también levanta su "Aparicio Saravia" y en el centro de Buenos Aires otro grupo ecuestre más, el "Gral. Julio A. Roca". En Buenos Aires realiza, como invitado de honor, una exposición en el año 1936, ocupando su obra doce de los dieciocho salones de la Comisión Nacional de Bellas Artes. Sus dotes de monumentalista se acusan igualmente presentes al tratar la escultura religiosa. "Pieti" es un grupo en bronce de gran tamaño; su altura es de 2 ,80 ms. La Virgen extiende los brazos cobijando la acción del depósito de Cristo que piadosamente realizan dos figuras de rostros encubiertos, como actitud de suprema resignación por el hecho consumado. Si toda la composición se impone elocuentemente, el tratamiento de Zorrilla al modelar el cuerpo de Cristo es de recogida intimidad. La tumba en mármol de "Monseñor Mariano Soler", primer Arzobispo de Montevideo, ubicada en la Catedral, es un noble renacimiento de una tradición cristiana de grandes monumentos funerarios. Finalmente tiene en el arte menor de la medalla varias piezas de hermosa composición. El aislamiento de José Luis Zorrilla de San Martín, conceptual y formal, le ha impedido tener discípulos y aún con su taller abierto a los deseosos de conocerle, su obra multiplicada y su manera reconocible, le inhibieron formar escuela.

Wednesday, August 10, 2011

Santiago Chalar.-

Por si no lo vieron antes, esto fue publicado en el suplemento Cultural de El Pais.

Cultural
Santiago Chalar (1938-1994)

La guitarra y el canto criollo

 Guillermo Pellegrino

FIGURA PREPONDERANTE de la canción uruguaya de raíz folklórica, Santiago Chalar es de los cantantes solistas que, sobre todo en el Interior de Uruguay, ha calado más hondo. Además de ser una de las mejores voces que dio el Uruguay en su historia, se destacó por ser un permanente buceador de las formas musicales propias, a las que enriqueció con textos de valiosos poetas.

SIEMPRE LA GUITARRa. Carlos Alfredo Paravís Salaberry nació el 25 de setiembre de 1938 en Montevideo, en la esquina de Lavalleja (hoy José Enrique Rodó) y Minas, quizás como un presagio de la ciudad que lo cobijaría en la adultez. Fue el cuarto hijo de María Esther Salaberry y Ernesto Paravís.

La guitarra, desde la época en que asistía a la escuela Venezuela, tuvo fuerte presencia en su vida. Sus primeros estudios fueron de guitarra clásica en el Conservatorio Kolischer y en la academia Fernando Sor, bajo la dirección del profesor Gregorio Rodríguez. Pero en el umbral de la adolescencia, en momentos que cursaba el liceo en el Zorrilla, los discontinuó. El instrumento, de todos modos, lo siguió acompañando.
Cuando andaba por los 15 años, empezó a pasar sus vacaciones en una estancia cercana a Paso de los Toros, propiedad de Bebe y Ulda Quadros, suegros de su hermana Raquel. Según Carlos, su hijo, "allí se hizo de a caballo con la hermana de su cuñado, la cantora Maruja Quadros; y con ella descubrió la música de raíz folklórica". En esos años y los posteriores, mientras cursaba en el Seminario Preparatorios para Medicina, Paravís mostraba gran entusiasmo por la música. "En determinado momento, por mi vinculación al campo, me llamó la atención la música nativa. A esa edad tempranera uno siempre busca ídolos, y me arrimé a Yupanqui, a las cosas de Falú, y al surgimiento de Los Chalchaleros, cuando recién empezaban. También me gustaba la música brasileña (…)". (La Semana Uruguaya, 31 de octubre de 1983).
Acaso de aquellas devociones juveniles es que le surge una revalorización de la guitarra como canal expresivo. Yupanqui y Falú no eran precisamente improvisados en la materia y, tal vez influido por ellos, Paravís comenzó a encontrarle vida propia. En entrevista con el periodista Dardo Billotto confesó para la revista Sábado Show del diario El País: "Para mí, inicialmente la guitarra era el instrumento con el que como intérprete me ceñía a un tema. Con ella llegué a cantar y frecuentar poetas, autores que me daban sus letras para yo componer música. Hasta allí la música tenía silencio en la guitarra. Y entonces, ¿qué pasó? La guitarra, que estaba relegada cuando interpretaba un tema, pasó a primer plano con el poeta, para crear una composición musical (…)". Así, precozmente, nacería el compositor que empezaría a bucear en lo oriental y que, con el tiempo, llegaría a musicalizar e interpretar poetas y autores de la talla de Romildo Risso y Osiris Rodríguez Castillos (sus preferidos), José Alonso y Trelles "El Viejo Pancho", Serafín J. García, Rubén Lena, Lucio Muniz, Eustaquio Sosa, Wenceslao Varela, Santos Inzaurralde y Atahualpa Yupanqui, entre muchos otros.
El cantor, en tanto, se fue forjando en la admiración a Carlos Gardel. En una suerte de alquimia interpretativa, apoyada en la magnífica amplitud de su registro vocal, su estilo logró incorporar elementos de los que hicieron famoso al Zorzal Criollo. No obstante, en los albores de esa actividad procuró no incomodar a sus padres, quienes tenían cierto temor de que a causa de la canción su hijo abandonara la carrera de Medicina. "Yo había empezado ya a grabar con el seudónimo de Santiago Chalar pero el hecho lo conocían sólo un par de amigos y mis hermanos, a los que había rogado por todos los santos que no le contaran nada a mi padre. Pasó el tiempo, habían salido dos o tres L P, mi seudónimo era conocido y el viejo no sabía nada. Un día, en los últimos años de su vida y ya enfermo, solía pasear su auto por la rambla con uno de mis hermanos para mirar el mar. En una de esas vueltas, apareció una grabación mía en la radio del coche. Ante los nervios de mi hermano, él la escuchó, le subió el volumen y al terminar dijo: `¡qué lindo canta ese mozo!`. Entonces mi hermano no se pudo aguantar y le preguntó: `¿Sabés quién es?`. `No, ¿cómo se llama?`. `Carlos Paravís`. `¿Cómo?`. `Sí, es Carlitos, tu hijo`. Se hizo un silencio que mi hermano no sabía cómo interpretar y después mi padre le advirtió: `¡No le digas nunca que te comenté que me había gustado!`" (se ríe a carcajadas). Y a los pocos meses falleció sin haber hablado jamás de ese tema conmigo", le confesó a César Di Candia en una entrevista que éste le realizó en el semanario Búsqueda.
Por más que ya en los inicios el canto le insumía mucho tiempo, Carlos logró llevar adelante la carrera de Medicina. Con gran esfuerzo, y largas jornadas de estudio en la casa familiar de Uruguay y Ejido, logró recibirse.
En 1964, en tanto, grabó para el sello Orfeo Como yo lo siento, su primer Larga Duración, en el que tienen una fuerte presencia las canciones de Osiris Rodríguez Castillos, a quien admiraba. Además de la que da título al disco, incluye "De corrales a tranqueras", "Polca", "De tiempo adentro", "Camino de los quileros", "Leyenda del palmar" y "Gurí Pescador", versión que había sido premiada por CX 14 El Espectador y la Cámara del Disco, como la mejor interpretación de 1963.
Más tarde registró Yo no canto por la fama, título también proveniente de una canción de Osiris, cuya presencia vuelve a ser fundamental, esta vez con cinco temas y la propia presentación del disco. Es para destacar, asimismo, que Rodríguez Castillos -a quien había conocido pocos años atrás y con quien luego tuvo alguna desavenencias- le cedió para ambos álbumes canciones que aún él no había grabado.
Luego vinieron Una pena y un cariño (1973) y Bordoneando (1974), en los que si bien volvió a cantar temas de Osiris, apeló a creadores a quienes ya había grabado anteriormente, como Romildo Risso, Elías Regules y Eustaquio Sosa, y a otros que interpreta por vez primera, tal el caso de Alonso y Trelles, Agustín Bisio, Wenceslao Varela, Alán Gómez, Abel Soria y Aníbal Sampayo.
LA MÚSICA DEL CAMPO. En los finales de los ´60 y principios de los ´70, en consonancia con los momentos que se vivían, se produce en Uruguay un auge de la Canción Protesta. En 1972, un periodista del suplemento Platea, del diario La Mañana, le preguntó a Chalar su opinión sobre ese movimiento. El cantor respondió, aunque enseguida se focalizó en su relación con el Uruguay profundo. "No estoy en oposición a la llamada Canción Protesta, sino que creo que al paisano primero hay que admirarlo y quererlo, tenerle un gran respeto en la condición social que sea, para que paralelamente se le dé la posición social y económica que siempre debió tener. Es decir que aquellos que cumplen la función de protesta deben querer tanto como yo al paisano, pero impensadamente han infundido un concepto de lástima que no coincide con el sentir del propio paisano. El paisano es orgulloso de su trabajo, y a esa `vaquía` es a la que yo le quiero cantar, para que además de quererlo se le admire y se le tenga respeto".
Esa fascinación por la vida de campo, íntima compañera -o quizás génesis- de su gusto por la canción criolla, más temprano que tarde se transformó en el centro de su producción artística. En una oportunidad, el periodista Luis Montañes, de La Mañana, le preguntó en qué ritmo se sentía más cómodo. Chalar no dudó: "Con la música campera, sobre todo. No digo que es mi fuerte, porque hay gente que lo hace igual o mejor que yo. Me siento cómodo, porque me gusta. Me gusta ir al Interior a las fiestas camperas, a las yerras, a las jineteadas. Disfruto todo eso". El paisano del Interior, tradicionalista casi por antonomasia, valoró esa apuesta de apasionado genuino y comenzó a retribuírsela en aplausos. "Tengo la aceptación de la gente del campo por los autores que elegí, por mi guitarra, y a cada lado donde voy canto adivinando el gusto de quién me está esperando. Pienso que en esto se basa el éxito del cantor, él debe hacer una propuesta, pero intuyendo lo que la gente quiere", explicó en una entrevista que concedió a El País, en agosto de 1989.
Consultado una y otra vez sobre las razones de su éxito, Chalar las analizaba invariablemente con la simple profundidad del saber campero. "La música criolla del campo la cantamos muy pocos", afirmó con modestia, atribuyendo más importancia a la falta de opciones que a su propia estatura interpretativa. En otra ocasión, en una entrevista que le hicieron en La Semana Uruguaya, en octubre de 1983, apuntó a cuestiones más intimistas, ligadas al sencillo transcurrir de los días y a la propia autenticidad de su obra: "Me preocupa cantarle al hombre que está trabajando y escucha la música a través de la radio, en el medio del campo", explicó.
En la entrevista antes mencionada dio también la definición que más cerca estuvo del nervio de la cuestión. Interrogado acerca de lo que ese eventual oyente buscaba en sus grabaciones, el cantor fue directo: "Su música" resumió. Y, acto seguido, convidó a su interlocutor a descubrir con él la respuesta: "Yo lo invitaría un día a salir al medio del campo para que se dé cuenta que es raro encontrar a alguien que no esté informado, y que no le exprese sus gustos en materia musical. Y ahí va a ver que esos gustos son completamente distintos a los que se dan en Montevideo. Yo estuve con gente acá de la capital que nunca vio una yerra en su vida. La yerra es la fiesta del paisano en el medio del campo.. (…) El individuo que está en el medio del campo y le hablan en una canción de la yerra, lo primero que hace es levantar el volumen. Lo mismo si le hablan del monte, del río o del caballo. Esa gente, aunque está dispersa en la campaña, es pueblo también. Ese pueblo está unido a través del canto."
COSTUMBRES. En 1975, luego de Bordoneando, salió al mercado el disco Costumbres, con el que inició su relación con Sondor.
En una entrevista en Platea, a propósito de la aparición de ese álbum que fue muy bien recibido por la crítica y el público, Chalar hizo hincapié en dos temas símbolo, muy queridos para él: "(…) Isla Patrulla, de Lena (Rubén), tiene un significado especial tanto para su autor como para mí, porque allí vivimos los dos durante algún tiempo. Yo arrendaba una estancia llamada `Los Ponchos` y en el lugar vivía el Chajá Martínez que es mencionado en la letra de la canción. También allí escuché "La tropilla" de Clodomiro Pérez y lo prometí hacer. Está incluido en el disco, menciona veintisiete variedades de pelo de caballo".
Pero Costumbres es también muy importante porque, de algún modo, constituye una bisagra dentro de su carrera artística ya que, por primera vez, aparecen dos canciones con texto de Santos Inzaurralde: una es el tema que da nombre al disco, y la otra es "Coronilla". Puede decirse entonces que a partir de ese momento empieza a aflorar, gradualmente, la presencia de este poeta minuano con quien formaría una fértil sociedad creativa, cuyo debut discográfico, en tren de rigurosidad, fue en "El aprendiz" incluido en forma aislada en el disco Una pena y un cariño.
Santos inzaurralde. En los siguientes discos vuelven a tener presencia los textos de Inzaurralde ("Atadito", "Martín Sierra", "Polanquera", entre otros) hasta llegar al LP Desde El Mangrullo (1982), primer trabajo que realizaron íntegramente a dúo. "Anduvimos veinte años juntos compartiendo inquietudes y caminos, creando", dice Inzaurralde. "A pesar de la amistad que teníamos siempre me trató de usted, me llamaba don Santos -agrega- . `Mañana empiezo a tutearlo`, me decía dos por tres. Pero nunca pudo. (…) Fue hombre fácil para poder caminar con él. Siempre andaba con gran alegría. Era chistoso y muy ocurrente; y tenía la virtud de que constantemente le sacaba punta a las cosas más nimias".
Se conocieron una noche de canto y guitarra en la casa de Perucho Pereira, en José Pedro Varela. Esa noche empezó a forjarse, en forma espontánea, la conjunción artística. Juntos realizaron permanentes presentaciones dentro y fuera del Uruguay, además de grabar en coautoría otros dos discos, además de Desde El Mangrullo.
La voz y guitarra de Chalar y la vena poética de Inzaurralde dieron origen a Minas y abril, que más que un tema es hoy una especie de himno para los nativos de esa ciudad y también de otros rincones del departamento de Lavalleja. "Minuano donde tú vayas/ no te canses de decir/ que si Dios baja a la tierra/ por el altar de la sierra/ baja en Minas, y en abril (…)". "Con ese texto me pasó que debí acomodarlo -cuenta Inzaurralde- . Al principio lo escribí en endecasílabos, pero Chalar me pidió que por favor lo hiciera en octosílabos. `Es que ahí me encuentro más`, me decía".
LA POLÍTICA. Chalar creció en un hogar donde se respiraba política: su padre llegó a ser diputado e intendente de Maldonado. Es importante marcar esto, porque durante algunos años el propio Chalar incursionó en política, siempre vinculado al Partido Colorado. "Yo a la política la viví aprendiendo a querer a Batlle. Eso lo aprendí desde niño (…) En este momento (N del A: octubre de 1983, nota de La Semana) yo sentí que no podía quedarme en mi casa, y cuando me vinieron a buscar para integrar la lista a convencionales por el departamento de Lavalleja decidí integrarme a esa columna que encabezan Sanguinetti y Tarigo. Estos son momentos históricos, en que se juega el destino del país, y nadie puede permanecer indiferente o ajeno..". Paravís integró la lista SAQ del Batllismo Unido de Lavalleja, que llevó seis representantes -él incluido- a la Convención Nacional del Partido Colorado.
Tras más de una década de silencio, había en ese tiempo gran efervescencia política, por lo que era común que le preguntaran sobre ideas propias y ajenas. "(…) Respeto el pensar de cada uno y la elección que haya hecho en la vida -dijo en una entrevista con el diario El País-. Soy amigo de mucha gente que piensa muy distinto a mí, como lo fui de Alfredo Zitarrosa con quien disfrutaba enormemente de su compañía, es decir, me considero esencialmente un pluralista, como creo que somos la mayoría de los uruguayos".
En un trabajo sobre artistas populares que realizó para el almanaque 2010 del Banco de Seguros del Estados (BSE), el músico Ruben Olivera hizo una acertada ubicación de Chalar en aquel contexto. "Desde un punto de vista sociológico, para una sociedad politizada y atravesada por el período dictatorial como la uruguaya, el de Chalar es un caso particular. Considerado por muchos como el paradigma del cantor solista criollo, es poco conocido por el público sesentista consustanciado con los cantores con `compromiso político`", explicó sin dejar de remarcar que, como fuera, "su calidad musical no admite dudas".
En el mismo texto, Olivera hace un análisis del toque de guitarra de Chalar, que a su juicio tiene más de Yupanqui que de Osiris: "Su forma de tocar tiene un `color` cálido y `mate`, debido a no utilizar casi la uña, así como `cerdeos` de cuerdas no corregidos en las grabaciones, mostraron su clara preferencia por expresividad ajena a la limpieza aséptica del sonido. A esto se le suma en algunos casos la opción por afinar la guitarra un poco más bajo que lo habitual, dándole al instrumento una sonoridad más pastosa. Sus introducciones y acompañamientos tienen un gran atractivo y, aún siendo menos `barrocos` que los de su admirado Osiris, presentan una alta dificultad promedio. Logró además un difícil equilibrio: tocar con destreza académica pero con sabor de músico popular".
En esa segunda mitad de la década del ´80, el Canto Popular adquirió -quizás por los tantos años que estuvo silenciado- una gran expansión. En ese tiempo tuvieron mucho auge los cantantes de origen blanco, que cantaban a episodios de la vida de su colectividad política. El periodista Graziano Pascale aprovechó la coyuntura para preguntarle cómo se sentía un cantante de filiación batllista inmerso en este movimiento musical.
"Los colorados nunca cantamos -comenzó contestando Chalar-. Cantantes colorados habrá, pero que canten al Partido Colorado no recuerdo. No hay que olvidar que cuando se canta a veces se trata de dirigir una crítica hacia algo. Pero si nosotros gobernamos durante 90 años es lógico que el colorado no haya tenido la costumbre de cantar en son de crítica… Esa se me ocurre que puede ser una de las razones… Ahora, si yo quiero hablar de política, me subo a una tribuna para defender mis ideas, pero no mezclo el canto con la política…". (N del A: esta entrevista fue publicada en La Semana Uruguaya, el 31 de octubre de 1983).
EL CRISTIANO. Desde que entró a la Facultad de Medicina supo lo difícil que era la carrera, y que el llegar a ser médico significaba, por ejemplo, relegar un poco a la familia, tan preciada para él.
Casado con Adela Martínez, tuvo cuatro hijos: Adela, Carlos, Santiago e Isabel (los dos varones heredaron su veta artística). En la charla con el periodista Dardo Billotto que publicó Sábado Show, habló sobre el tema: "En mi caso particular tengo una categorización de valores que he asumido en mi vida. Primero: ser cristiano; después ser jefe de familia, luego médico y recién después artista ".
Su relación con la religión, a la que ubica primero en esa escala, quedó patentizada en una carta que le escribió a su hija menor, Isabel, en oportunidad de que ésta fue a un retiro espiritual. "Isa: Los mejores momentos de mi vida los he pasado en jornadas o acontecimientos parecidos al que tú estás haciendo. No puede quedar todo en el aire y del amor infinito de Cristo podrás proyectarte hacia los demás con mesura, humildad y desinterés. Como lo haría él. Sé que tu corazón está encendido y que esa lucecita (...) no se apague. Cada cosa que hagas en la vida, piensa previamente ¿qué haría él (Cristo) en mi lugar? Así podrás por lo menos devolverle algo de bondad, compañía y amor al más necesitado, al más postergado en la sociedad, al que vive más solo; porque si tú lo asistes, le das recursos y lo acompañas, ni esa persona ni tú estarán solos porque juntos está también él. Fuerza Chabuca, que tienes una vida por delante y hay mucho por hacer. Dios te bendiga. Tu padre."
Fue, como se aprecia en la misiva, un cristiano comprometido. En Minas, por ejemplo, participó de las actividades de la Parroquia, y dio junto con su señora charlas prematrimoniales.
DEPORTISTA. El deporte fue otra actividad a la que Chalar estuvo estrechamente ligado desde muy joven. Jugó al básquetbol en el club Bohemios -donde llegó a alternar, en un lapso breve, en el plantel principal-; y al fútbol en el Yaguarí, de la Liga Universitaria.
Como médico traumatólogo estuvo muchos años ligado al club River Plate (del que era simpatizante) y, en 1975, a la selección uruguaya juvenil que se consagró campeona en el Sudamericano de Lima. "En esa ciudad compuso la canción `Coronilla` que, por cábala, se la hacían tocar antes de todos los partidos", comenta su hijo Carlos.
Ya en Minas, donde se radicó en 1974 luego de presentarse en el Festival de Cosquín, se vinculó afectivamente al club Olimpia, que llegó a presidir varios años.
En paralelo con su labor de médico, que desempeñó también en pueblos y ciudades cercanas a la capital de Lavalleja, Chalar siguió ligado a la música: componiendo, presentándose en vivo en Uruguay y en el exterior, grabando discos, o dándole vida -en 1981, junto a Inzaurralde- al Festival Minas y Abril, con el fin de recaudar fondos para el hospital local.
Residiendo en Minas, su querencia, en la década del 80 y primeros años de los 90, Chalar siguió grabando discos entre los que se destacan Rumbeador, Al hombre bueno, Del vivir, Desde El Mangrullo, El fogón de Wenceslao Varela, Somos hermanos (junto al brasileño Wilson Paim) y Aros de humo. En este último, se dio el gusto de incursionar en la música ciudadana. Tuvo, según coincidieron entendidos, un convincente acercamiento al tango.
También en esos años, a instancias del músico Omar Sanz, Chalar decidió agregarle a sus producciones discográficas algunos instrumentos que, a priori, no se identificaban con su estilo musical. Asumiendo riesgos buscó aggiornarse, e introdujo bajo eléctrico (ejecutado por el propio Sanz), teclados (siempre lo acompañó Hugo Marmolejo) y tambores.
Activo como siempre, la década del ´90 lo encontró luchando en forma denodada contra un cáncer que un 21 de noviembre de 1994 terminó arrebatándole la vida.