Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Friday, December 30, 2016

Se congelo el vino en Uruguay

APUNTES DE CATA: AL ESTILO DEL CANADÁ, ARAZÁ ICE WINE

Apuntes de cata: Al estilo del Canadá, Arazá Ice Wine
 Dic 30, 2016
Por Eduardo Lanza*
Bodega: Pizzorno Family Estate
Origen: Ruta 32 Km 23, Canelón Chico, Canelones
Precio: $ 610
Los “ice wine” o vinos del hielo, se elaboran en Canadá, a partir de uvas congeladas. Antes de cosecharlas, se dejaron madurar de más en la vid, perdiendo agua y concentrando sus azúcares. El resultado: unos vinos blancos dulces, de gran concentración y aromas muy especiales.
Allá en el norte se usan variedades como la Riesling o la Chardonnay y vale aclarar, que este método conduce a muy pobres rendimientos, lo cual determina un precio final muy alto para esos vinos.
En este caso, Pizzorno eligió la Sauvignon Blanc por tratarse de una variedad muy aromática y aprovechando el 2011, que fue un año muy seco. Pasada la fecha normal de vendimia, la dejó 30 días más en la planta y luego los racimos fueron a cámara por 3 días, a 15 ªC bajo cero. El prensado de las uvas apenas rindió un 20% de jugo y el vino resultante, reposó un año en barricas de roble francés.
Francisco Pizzorno nos decía: “el nombre lo elegimos por la similitud de aromas con el arazá, que este vino nos regala desde la copa. Es un arbusto silvestre, originario de la región amazónica y nosotros lo tenemos plantado en el jardín de la bodega, por tanto lo conocemos bien”. Muy dulce en boca y también de aromas, por su baja acidez es mejor servirlo frío, para acompañar los turrones, el pan dulce y las frutas secas, típicas de las próximas fiestas. Se envasa en botellas de 500 cc.
sociedad de catadoresEduardo Lanza, Fundador de la Sociedad de Catadores

Thursday, December 1, 2016

Buen provecho… comiendo el Camino. Una guía para extranjeros.


Al llegar a Pamplona, después de dejar mis cacharpas en el albergue y una buena ducha, me dirigí hacia la zona de los bares y restaurantes para disfrutar y restaurar mis fuerzas. Un camarero me recibe efusivamente, se le nota la alegría de hacer su trabajo bien. 

“Agur, ongi etorri (hola, bienvenido), me llamo Eneko, siéntate por aquí”

“Hombre, pero que apenas que hablo español y mal” le respondí.”

“No te preocupes que nos vamos a entender” dijo Eneko

“Ahora sí, estoy recién llegado a España, ando de peregrino, pero hoy me voy a llenar la panza como un turista. Hazme el favor de traerme el menú de tapas que pienso romperme la boca.”

“Tendrás que esperar un rato, porque el menú de tapas lo tengo que pedir para que me lo manden de Madrid, pero mientras tanto te puedo servir del hermoso y delicioso menú de “pintxos” que tenemos.” Me respondió sonriente.


Ahí, por supuesto entre preguntas y respuestas, recibí una clase de culinaria de la península y con énfasis en la culinaria vasca. Las famosas tapas españolas te las sirven en casi todo el territorio, pero cuando llegas a tierras vascas, se transforman en pintxos (pinchos).  Tapas generalmente son servidas en un pequeño platillo, pinchos vienen presentados generalmente atravesados con un palillo que lo mantiene unido. Las dos cosas son para el extranjero, casi lo mismo. Una pequeña porción de deliciosos preparados, vistosos, gustosos, sabrosos y que te brindan la oportunidad de probar muchas cosas diferentes mientras lo acompañas con buenos vinos de la zona en que te encuentras o de alguna(s) cerveza(s). Para los uruguayos  es el equivalente a una “picada”, pero más elaborada y compleja.


Las historias de como surgieron las tapas son muchas, la que más me gusta es de que un rey medieval, al parar en una venta (taberna) en épocas de verano intenso, pidió un vaso de vino, como en el lugar había muchas moscas, el tabernero, le cubrió la copa con una loncha de salame casero, para así evitar que los insectos se metieran en el vino. El rey se tomó el vino, se comió el salame y pidió otra copa “con tapa”.

Hoy día las tapas son casi la bandera emblemática de la cocina española. Camarones, jamones, salames, huevos, mollejas, sardinas, pulpos, arroces, garbanzos, orejas de cerdo, pimientos, quesos y un millar más de ingredientes pasaron a ser los instrumentos con que los cocineros se lucen presentando estos productos en diferentes combinaciones.


En algunas zonas simplemente te la sirven gratis cuando pides una bebida, en otras, tienen amplia variedad y tú eliges tu preferida y cuantas quieres. Yo en mis varios viajes por España he comido todo tipo de tapas y pintxos, he probado cosas que nunca pensé que comería, pero como son pequeñas uno prueba.  De alguna de ellas también puedes pedir “raciones o porciones”, que ya pasan a ser parte de una comida más abundante. Todavía estoy por encontrar una tapa que no me guste, no sé si será porque son todas ricas, o simplemente que para mí todo lo que sea comida es bienvenido.

El “salir de tapas” o “a tapear” es una actividad culinaria pero más que nada es social. Ya que la gente la usa como una forma de encontrarse, de recorrer varios bares, bebiendo y probando las diferentes especialidades de los variados lugares.

Yo, desde Pamplona al barrio de Triana en Sevilla, me he comido todo y de todo, lo llamen pintxos o tapas, para mí es lo mismo, el sabor y la presentación es lo que cuenta. También es una actividad muy peligrosa, eso de salir de bar en bar, de copa en copa, de plato en plato se puede extender por horas y después… bueno después les cuento, cuando me acuerde, de una noche solo y en Triana.

Pintxos, tapas, son también cosas del Camino… es una forma de pasarla bien más que una comida, por eso Eneko, gracias por la clase y “Agur”.