Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Monday, March 15, 2010

Historia Cortitas/ Tres Pingos.-

Tres pingos.-


¿Usted conoció a un tal Aniceto Pintos, que era de por allá, del lado de Villa vieja?

“Por supuesto, mi abuelo paterno, nacido y criado en esa zona, aunque después supo venirse más cerca del pueblo y se asentó cerca de la Cuchilla Santarcieri. ¿Me dice que lo conoció?”

“Cuando yo era muy mozo, el tenia una maquina de esquilar, armaba el grupo y salía a hacer la zafra por todas las estancias de los alrededores, me acuerdo que siempre le llamaba “mi cumparsa”. Me dio conchabo, primero de benteveo, después de agarrador, embolsar y clasificar lana, termine esquilando y amontonando chapas, su abuelo me enseño todos los quehaceres de la esquila y por años me llevo en su cumparsa”

“Si, el abuelo era muy buscavidas y siempre andaba haciendo algo para mantener a los seis de su cría, un hombre que sin saber leer ni escribir, siempre tenía algún negocio o changa para hacer”

Siguió Don Armenio, “Cuando dejo de esquilar se fue p’al pueblo y ahí le perdí un poco el rumbo, me entere que los pesos que había juntado con las zafras, los uso para abrir un almacén y carnicería por el barrio Los Álamos”

“Cierto, y según me contaba mi padre, no le fue muy bien”

“Lo que pasa que su abuelo tenía tres pingos que le llevaron la plata a caballo”

“¿Me dice que el abuelo era jugador?”

“No hombre, los pingos de su abuelo se llamaban, Bondad, Confianza y Fiado, los primeros dos, muy buenas condiciones, pero son las que llevan al Fiado, un potro que se lleva todo a los pechazos. Pero el hombre siempre siguió confiando en el hombre, me lo volví a encontrar muchos años después, con un carro grande y dos yeguas frisonas, recorría la campaña haciendo de mercachifle, yo andaba por los pagos de Talita cuando nos cruzamos, comimos, proseamos, tomamos mate y después se fue, no sin antes dejarme una media bolsa de maíz para darle a mi zaino...como yo andaba pelado, se la quede debiendo”

Ahí nomas Don Armenio Morales, dio la conversación por terminada, ensillo despacio, monto, metió mano al capincho y desde el recado me estiro la mano…

“Buen hombre su abuelo, a ver si le compra algo a los bisnietos en mi nombre...y que mi cuenta quede saldada”

Me dio un rollito con veinte pesos y se fue al tranco.


El Tordillo

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