Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Sunday, March 22, 2020

Camino Portugues 2019. Lisboa/Alpriate. -





Camino Portugues 2019. Lisboa/Alpriate. -


La salida tempranera me lleva nuevamente a recorrer las estrechas calles de el barrio de Alfama, donde en algunos lugares, todavía están limpiando los bares y patios, que, hasta casi la madrugada, fueron regados con llantos de Fados y vinos autóctonos. Todavía quedan algunos rezagados que entre nubes de vapor de alcohol, se dirigen a sus casas, no siempre caminando en línea recta.

Las flechas que me van a sacar de la ciudad no son fáciles de encontrar, pero un peregrino experto se da cuenta que con solo seguir con el Tejo a la derecha y rumbeando al norte, se encontrara con el Parque de las Naciones, un emblemático y moderno desarrollo que se hizo para la Expo 98. Hasta llegar ahí, el camino es todo por ciudad, después de pasar por la estación de trenes, zona residencial e industrial se entremezclan, siempre con calles empedradas y grasosas por el transito de camiones y autos, que durante el día debe ser muy intenso.

Cada tanto desde alguna esquina, miro a mi derecha para ver si diviso donde termina la zona portuaria y comienza el paseo parque a la vera del rio. Se comienzan a ver modernos edificios y estructuras, hoteles, restaurantes y bares aparecen en una zona poblada por hermosos edificios de apartamentos residenciales, muchos de ellos con vistas al rio o a anchos y sombreados bulevares. Fuentes, estatuas y grandes jardines ponen una sonrisa en el rostro del peregrino. Es un placer caminar con este entorno.

Desde una panadería del lugar, el aroma a pan fresco y café, me invitan a sentarme, en una mesa frente a un Boulevard, me deleito con todavía humeante y hojaldrado “pastei de nata” que, regado con un hirviente café con leche, me dieron las fuerzas y la alegría para seguir camino hasta Alpriate.

De golpe, aparece la maravillosa silueta del Ponte Vasco da Gama que con sus casi 13 kilómetros de longitud es el segundo en longitud en toda Europa. Una verdadera joya arquitectónica que se termino de construir a mediados de 1998.

Un poco más adelante ya cambia el paisaje, después de caminar un trecho se vuelve mas descuidado hasta llegar a un sendero junto a un riachuelo (creo que se llamaba Trancao). Atención esta zona es un poco confusa para el peregrino por dos o tres cruces de ruta, puentes y rotondas, pero si prestamos atención se encuentran las flechas que los peregrinos tanto ansiamos. Desde aquí los indicadores tienen dos flechas, una azul que te guían a Fátima y las tradicionales amarillas del Camino de Santiago. Por los próximos 80 o 90 kilómetros ambas nos acompañaran, creo que hasta Santarém o Tomar, ya veremos.

De aquí en adelante, el paisaje se muestra mas bucólico, caminamos por sendas que usan los granjeros de la zona, donde la soledad y el silencio nos ayudan a comenzar a pensar en el largo viaje que nos espera para ir a abrazar al Santo Apóstol.

La llegada a Alpriate se hace muy llevadera, es una etapa de unos 22 kilómetros que te deja en la puerta del muy bien cuidado y atendido Albergue de peregrinos de Alpriate, fundado y regenteado por la Asociación de la Vía Lusitania. Esta noche somos 8 peregrinos los que disfrutamos de las instalaciones y del pequeño y prolijo pueblo. 


Mañana veremos lo que el sendero nos depara, Dios mediante llegare hasta Vila Franca de Xira, siempre siguiendo las flechas amarillas…























Saturday, March 21, 2020

Camino portugués 2019. Lisboa.



Camino portugués 2019. Lisboa.


El 26 de abril del 2019, comienza una nueva aventura, la intención es llegar a Santiago por el Camino Portugués, desde Lisboa, mis 71 años son el reto mas grande que debo enfrentar, lo demás son solo kilómetros y poniendo siempre un pie delante del otro, continuamente y sin apuro, se llega a donde sea, los famosos soldados romanos, ya lo demostraron hace mucho tiempo, así que, adelante con la tarea.
Como es costumbre, nunca reservo donde me voy a quedar esta noche, pero el primer día del viaje, al arribar, siempre lo hago por las dudas. Mi destino una pensión modesta pero supuestamente limpia y prolija, a pocos metros de la Catedral de Lisboa, será mi base por los primeros dos días, porque considero un sacrilegio, el llegar a una de las ciudades mas antiguas de Europa y no recorrerla, aunque sea un poco, para ver sus antiguas maravillas, aclimatarme al lugar y al sonido del idioma, que entiendo bastante pero que no hablo fluidamente.
Maravillosamente sorprendido por la antigua hermosura de esta ciudad junto al rio Tejo, no alcanzaría una resma de papel para describir lo visto y vivido en estos dos primeros días. Antiguas Universidades, los laberintos de la zona de Alfama, donde siempre de fondo se escucha un Fado retumbando en las calles empedradas. El majestuoso Castelo Sao Jorge, todas y cada una de sus impresionantes iglesias, los tranvías que parecen que van a estrellarse en las casas de los vecindarios de calles estrechas, donde los peatones tienen que entrar a los umbrales de las puertas para que puedan pasar.
El olor a pescado y frutos de mar cocinados de cientos de formas diferentes, los vinos que acompañan los almuerzos en forma abundante, escalinatas que te llevan a lugares que no aparecen en los mapas, gente que sin entender mucho lo que preguntas, con una sonrisa adivinan lo que quieres y te señalan el camino. Las panaderías repletas de manjares dulces, salados y los infaltables Pastéis de Nata, algo que es típico de Portugal, muchas veces imitado, pero jamás igualados.
Siguiendo el consejo de otro peregrino que comenzaba el Camino un día antes que yo, lo primero que hice fue visitar la Catedral y desde ahí, salir sin rumbo, sin guías o mapas, comprar un pase para los tranvías y bajar y subir a ellos donde los ojos me dijeran que había algo interesante. Caminar hacia los lugares donde se ve mucha gente o a mi estilo, evitar las muchedumbres y seguir a los locales hacia donde se pierden sus pasos, en recónditos lugares que siempre te sorprenden.
Lisboa es una ciudad que creo merecería una semana entera como turista para tomarle el gusto y quizás conocer un 20% de lo que ofrece, pero yo como peregrino, me tengo que marchar y seguir Camino, la segunda madrugada me encontrara mochila a la espalda, sonrisa en rostro y bordón en mano, siguiendo las flechas amarillas. 
La primera al salir de la Catedral, donde estamparon mi partida, la veo desde la ventana del cuarto de la pension... a por ella.









 





Monday, March 16, 2020

Grupo de apoyo a escuelas rurales Toronto

Grupo de apoyo a escuelas rurales Toronto



Comunicado.
Gracias a la generosidad de un donante anónimo, este grupo tendrá la posibilidad de elegir un proyecto por mes, que las escuelas rurales de Uruguay presenten a nuestra organización. La intención es colaborar con un departamento diferente cada mes.
El dinero disponible es hasta un máximo de $1000 dólares canadienses mensuales, que debe ser aplicado para la compra de herramientas que hagan mas llevadera la vida de los alumnos. Se presentará mayor atención a aquellos proyectos dedicados a cosas que impacten en la mejora de la alimentación de los niños, como utensilios para la cocina, para refrigerar o cocinar los alimentos.
También se tendrán en cuenta proyectos para mejoras en los baños de la escuela, siempre y cuando sea solo los aparatos por utilizar y que la comisión de padres o de fomento de la escuela, provea la mano de obra para la instalación o recambio de dichos artefactos.
En ningún caso se entregará dinero en efectivo, sino que los artefactos o herramientas requeridas, serán compradas y entregadas a la escuela directamente, por representantes de nuestra organización en Uruguay, que se encargarán de hacer llegar lo pedido directamente a la escuela.

Para enviar estos proyectos, firmados por la dirección de la escuela y/o la comisión de fomento, se debe hacer directamente por correo electrónico a grupoescuelasruralestoronto@gmail.com


Las escuelas que presenten solicitud serán notificadas de que escuela recibirá la donación mensual, todos los meses se revisaran los proyectos recibidos hasta el día 15 del mes corriente.
Nuestro proyecto no tiene fecha de finalización, pero en principio esta el compromiso por los próximos doce meses, comenzando en Mayo de 2020.
Esperamos respuesta de las escuelas.
Juan Alberto Pintos Lecuna
(coordinador del Grupo de apoyo)


Thursday, April 25, 2019

Llego el día.

Desayunando y mirando el amanecer desde mi balcón, mañana en Lisboa, saldrá el sol sobre mi Camino a Santiago. Que se vengan Las flechas amarillas.

Wednesday, April 24, 2019

Hasta la proxima.



Dentro de pocas horas, me voy nuevamente a seguir esas flechas amarillas, que son para mí, una fuente de regocijo y hasta creo que me hacen sentir más joven. El Camino se ha vuelto para mi en algo que me ha ido transformando de a poco, que me da un regocijo espiritual, que nunca había sentido.

Hay gente que dice que el Camino es mágico, para mí, es que despierta dentro de la persona, esa magia que ya está ahí, las largas horas caminando a solas, pensando en mil cosas diferentes, descubriendo lugares dentro nuestro, cosas que no sabíamos que existían.

“El Camino hay que hacerlo con los ojos abiertos y mirando hacia adentro”. 
Hace tiempo en algún lugar, había leído eso, pero no lo llegaba a entender en su totalidad. Después del primer Camino y más que nada después de haber pasado por Tosantos, en el Camino Frances, las cosas empezaron a caer en su lugar, la mística del Camino se me fue presentando poco a poco, hasta que llego el momento en que el caminar a solas y por largas distancias, se me volvió adictivo y extremadamente gratificante.

Así que, allá voy, al paso, sin dolores o preocupaciones, con un poco de planeamiento, pero no mucho, ya que a lo largo de los días el Camino te da lo que necesitas y te aleja de lo mundano e innecesario.

Tratare de mantenerlos informados y de enviar fotos, pero si no lo hago es porque no lo estimo necesario. Serán casi 600 kilómetros los que espero caminar y si Dios y San Cono me ayudan, lo lograre, sino es porque tenia que ser de otra manera y ellos dispondrán. Me encomiendo al apóstol Santiago para que me acompañe en esta nueva aventura del cuerpo y del alma.

Chau, hasta la próxima.



Sunday, April 21, 2019

Friday, April 19, 2019

Reflexiones de un inmigrante.

En estos días en los que me estoy preparando para mi recorrido por el Camino Portugués a Santiago de Compostela, me encuentro horas caminando solo y esto me lleva a reflexiones sobre la vida y el momento que estoy viviendo. La semana pasada, en vez de salir hacia los montes y caminos de tierra, me dirigí rumbo al centro del centro de la ciudad de Toronto. Fue una mañana de sorpresas y reencuentros con cosas que no veía desde hace un montón de años. 

Cuando llegamos a este bendito país, hace casi 50 años, la mayoría de los uruguayos, que éramos muy pocos, vivíamos en calles aledañas a Bloor St. Que por ese entonces era considerada una de las calles comerciales mas importantes de la ciudad. Los pocos negocios donde podíamos hablar en español y encontrarnos con otros, eran por esa calle. El restaurant Tarogato, panadería Victor, Rincón Hispano y no mucho más, el resto era todo italiano y portugués. A base de necesidad, nos comunicábamos como podíamos en esos dos idiomas y chapuceábamos en ingles a pecho y careta.

Así, fueron pasando los años y muchos nos fuimos aburguesando y de a poco nos fuimos repartiendo por diferentes puntos de la ciudad. A esto van mis reflexiones de ese día de retorno al pasado geográfico de nuestros inicios.

“Vivimos en otro mundo”, fue lo primero que le dije a Titina al poco rato de volver a casa, “Ni te imaginas como esta esa zona y como ha cambiado”, lo dije con al acento que se le da a algo que realmente te ha impactado.

Nosotros, como la mayoría de nuestra comunidad, vivimos en una zona suburbana, de lugares amplios, calles anchas, centros comerciales gigantes, parque con bosques frondosos, con juegos y piscinas para niños, con mucha luz y mucha limpieza. Hablamos maravillas de nuestros barrios y gozamos de todas las amenidades del primer mundo, pero…

…En realidad, vivimos en otro mundo, la ciudad que dejamos atrás hoy día no tiene nada que ver con nuestra realidad actual, hoy día aquel lugar que dejamos y del cual, con nostalgia hablamos hermosuras que fueron y que ya no están.

En los 15 y pico de kilómetros que caminé, vi que aquellos barios se volvieron mas sucios, que la mayoría de los casas y edificios que todavía existe, están casi todos mal mantenidos y cuidados, los negocios vetustos y casi lucen como abandonados, que dos o tres edificios y negocios iconos de la zona han sido derrumbados, con la idea de edificar condominios o espacios para oficinas. El famoso Honest Ed’s, ya no existe, ese lugar donde aprendimos el consumismo en Toronto ya no existe.

La droga y los drogadictos son moneda común en la zona, la gente sin casa y durmiendo en las calles me llamo la atención, como si nunca lo hubiera visto antes, pero hoy día se los ve en una cantidad que impresiona, las calles sucias como nunca había visto en aquel Toronto que yo recuerdo, negocios hispanos, no vi ninguno, en resumen, aquella historia que nosotros recordamos ya es solo historia.

Me di cuenta otra vez que no todo lo que brilla es oro, que este paraíso que nosotros llamamos el primer mundo, no lo es para todos, que las desigualdades todavía existen, que se han acentuado, que este paraíso del que frecuentemente hablamos los inmigrantes viejos, es simplemente un espejismo que nos fuimos fabricando a sudor y trabajo, pero que en realidad la mayoría de nosotros, vivimos en otro mundo, que a pocos metros hay otras realidades, que somos unos privilegiados y que no nos damos siempre cuenta de lo que pasa alrededor nuestro.

Nosotros vivimos en otro mundo, pero aquel mundo, todavía esta ahí, con todas sus desigualdades e injusticias.

Monday, April 8, 2019

Paraíso Tropical (2019)


Paraíso Tropical (2019)

Un sol implacable me quema la piel,
las olas serenas me calman el fuego
Me tiendo en la arena buscando reposo
Y siento en mi cuerpo un flujo de vida
De sangre que brota y renueva mi ser
Reposo
Pienso
Respiro
Disfruto
¡Vivo!

Camino entre palmeras que mecen sus copas
Me agrada el hermoso frescor de sus sombras
En verdes jardines ondulan las plantas
Y un Aguiti de anca roja se esconde entre hojas
Lo busco en las sombras y me muestra las ancas
Busco
Pregunto
Miro
Disfruto
¡VIVO!

Camino distancias por sendas sombrías
El húmedo bosque me brinda su abrigo
La tenue llovizna me lava la frente
Y sigo sin rumbo gozando el momento
Respiro el paisaje y sonrie mi mente
Miro
Sigo
Pregunto
Pienso
Reposo
Disfruto
Respiro
¡VIVO!

El Tordillo

Wednesday, April 3, 2019

Mi Mochila y yo.


La mochila es una parte integral de la persona que, como yo, disfruta de viajes en canoa, largas caminatas, acampadas y mas que nada, para un amante de las peregrinaciones en el Camino de Santiago.

He tenido varias que me han acompañado por largos plazos, recorriendo territorios varios, a todas ellas me he apegado con cariño, y me ha costado abandonarlas cuanto ya no podían mas cumplir con su propósito.

El año pasado, cuando mi hijo Cuimbae nos vino a visitar desde Inglaterra, ocurrió un hecho inesperado. Cuando retornaba a su casa, no encontraba suficiente espacio en la pequeña maleta que había traído.

¿Por qué no te llevas mi mochila y solucionas el problema? pregunté.

No había terminado de pronunciar esas palabras cuando me di cuenta lo que estaba diciendo, se me revolvió el estomago y deseaba que me dijera que no era necesario. “Si Papa, Creo que sería lo mejor” fue su respuesta y mi corazón se arrugo, pero a lo hecho pecho. Alla se fue ella en perfectas condiciones y no más de 2000 km. de uso.

Desde ese momento, comencé a cortejar a toda mochila que se cruzaba en mi camino, leí ávidamente cuanto aviso aparecía, recorría muchas tiendas de artículos deportivos, revisé en Amazon, Wayfair, Decathlon Europa, etc., etc.

Los precios, los cierres, el tamaño, los bolsillos laterales, los colores, las correas, las argollas y toda la parafernalia asociada con una mochila, nada me convencía. Parecía un viudo tratando de remplazar a su fallecida esposa, me gaste meses y muchos litros de gasolina para encontrar la adecuada.

La comencé a usar hará unos dos meses, de forma esporádica, a efectos de amoldarla a mis necesidades. Ablandar el soporte de la espalda, ajustar las correas sobre los hombros, agregarle los ganchos y enganches que estoy acostumbrado a usar. Todo lleva tiempo y paciencia, mientras camino la voy toqueteando aquí y allá y de a poco se va sintiendo más cómoda.

Hoy, con unos 200 km. arriba, como de costumbre, ella y yo salimos a meter pata, planeaba unos 20 Km. y el día se presentaba frio, pero soleado, ideal para hacer ruta.

A más de mitad de camino una vocecita en la cabeza me dice,” ¿Qué te parece?, al fin voy cómoda, espero que vos también, déjame así, no me toques más”. 

Era mi mochila, de la cual, por su comodidad, había dejado de sentirla o prestarle atención. 

Desde hoy mi mochila y yo, somos uno.
















Tuesday, April 2, 2019

Y dale con los bajo cero.


La mañana despierta otra vez con temperaturas invernales, me levanto antes que salga el sol, con ganas de hacer kilómetros, que me acerquen físicamente al estado que debo tener para enfrentar el Camino que se me acerca a pasos agigantados, faltan 23 días.

La mochila, ya pronta para el viaje, espera en un rincón del dormitorio, las botas con señas de barro de ayer, atrás de la puerta de la entrada, parece que se quieren ir solas. Miro por la ventana, nublado, un poco de viento, todavía hay hielo en las aceras, los pastos cubiertos de nieve y hielo parecen no tener ganas de empezar a verdear.

Pero nobleza obliga, tengo que salir, aunque no me sobren ganas. Me abrigo adecuadamente, me cuelgo la mochila y al pasar recojo las botas que se sonríen al sentirse necesitadas. Pronto y decidido, me dirijo a la calle, no hay mas remedio que mantenerse entrenado porque la edad, a veces me dice que me quede y me olvide de hacer caminos.


Para llegar al lugar planeado para hoy, recorro 5 kilómetros de ciudad junto a una calle de muchísimo tránsito, cuando todo se detiene en los semáforos, el olor a gas y humo invade mis pulmones, pero sé que después de este trayecto, me espera un hermoso sendero por parque y con unas ondulaciones exigentes que me ayudaran para el futuro próximo. 

Por aqui estaba el coyote, se me escondio mientras preparaba el telefono.
Encuentro el sendero dormido, solo, unos patos en el arroyuelo rompen hielo con el pico, a lo lejos a media altura sobrevuelan unos pájaros de rapiña y un coyote gordo, se va acercando lentamente a una carcasa de conejo que yace en medio de un descampado a unos 20 metros del sendero.

Bien abrigado, con mochila a la espalda y pararaguas, por las dudas.
Saco el paraguas que llevo cruzado en la mochila para hacer un poco de ruido sobre los arbustos para asustar al coyote. Estos animales que parecen tan amenazantes nos tienen más miedo a los humanos que nosotros a ellos, lo veo alejarse como remolineando y quedarse detrás de unos arbustos, no muy lejos del almuerzo que desea. Me da tiempo a seguir tranquilo y sin tener que mirar para atrás, el tiene en que ocuparse.

Los colores del paisaje son marrones y ocres, en cierto tipo de vegetación, los brotes parecen que están haciendo fuerza para salir, en pocos días, todo esto será verde y me recordará de los montes de Navarra.

Subo y bajo varias pendientes, por puentes de madera cruzo el rio tres veces, el viento frio me quema la cara, pero a pesar de eso esta muy agradable. Camino hasta un pueblito que se llama Kleinburg y cuando me dispongo a volver sobre mis pasos, una llamada de mi hija me cambia el rumbo y camino hacia su casa que esta a unos 4 kilómetros de donde me encuentro.

En muchos lugares el hielo todavia le gana a la primavera.
La vuelta a mi hogar fue en auto, ya que después de ayudar a Anahí con unas tareas, no me deja hacer los 7 kilómetros que me faltaban. En total una ruta de unos 16 km., con la mochila cargada y sin sentir el esfuerzo, en síntesis, un día productivo.

Saturday, March 30, 2019

La paranoia de la comunicación.


En mis 71 años, he andado solo por montes, ríos, caminos, carreteras, países y nunca me sentí solo o aislado o perdido.  Pero ahora veo que he entrado en la misma onda que la mayoría de la gente, que la necesidad de estar siempre comunicado se ha vuelto esencial, también para mí.

Ayer temprano a la mañana, antes de que se vieran en el cielo, las barras que pone la luz de la madrugada, ya andaba haciendo kilómetros, en una zona a 15 minutos de mi casa, se preparaba un día hermoso y pensaba que mochila a la espalda me podría hacer entre 20 y 25 kilómetros de entrenamiento para mi próximo Camino.

En una zona de lindas y exigentes rampas, me encuentro de golpe con una banda de pavos salvajes retozando en un campo que todavía esta en deshielo, eran como 30 y algunos de ellos desplegaban sus grandes plumajes de cola como un abanico. Una escena digna de una foto, del bolsillo del macuto tomo mi teléfono y apunto. Clic, clic, y me quedo sin batería.


Repito, el auto estaba a 15 minutos de mi casa y yo habría caminado una media hora o un poquito más, guarde el teléfono en el bolsillo y seguí caminando tranquilo. No habían pasado ni diez minutos cuando mi cabeza me empieza a jugar con ideas y preguntas.

¿Y si me llaman de casa?

¿Me necesitara mi hija por algo del trabajo?

¿Espero no caerme por ahí y no tener forma de comunicarme?

De mi casa jamás me llaman, mi esposa sabe que estoy caminando y que es uno de los momentos que yo mas disfruto.

Mi hija sabe que hasta el mediodía no es fácil encontrarme, así que, si tiene algo que decirme, lo hace después de las 12.00.

Caerme me he caído muchas veces, he quebrado la canoa en un lugar a horas de la civilización, he cruzado los Pirineos varias veces solo y sin teléfono. He pasado días en diferentes Caminos y países sin reportarme y nunca sentí pánico o necesidad de la tecnología de la comunicación.

Hoy, a pocos pasos de mi casa, sentí que no podía seguir, que tenia que volver al auto lo antes posible y llamar a casa, para hacerles saber que todo estaba bien, que simplemente me había quedado sin batería en el teléfono.

La paranoia se apodero de mi y no camine ni 12 kilómetros cuando ya estaba de vuelta y enchufando el maldito aparato. Nadie me había llamado, no había ningún mensaje, el mundo seguía andando y no había ocurrido ninguna calamidad que necesitara mi atención.

Pero esta paranoia la soluciono enseguida… llevare mis dos teléfonos bien cargados y la batería auxiliar… por las dudas.

Monday, March 25, 2019

El Camino de Santiago o el Portugués?


 Ayer en una conversación con amigos, me preguntaban cuando salía a caminar otra vez, cuando les dije que el 25 de abril salía para Lisboa, la pregunta inmediata fue… ¿Cómo, no vas al Camino de Santiago?


Algunos de los Caminos a Santiago
El Camino de Santiago no es un lugar geográfico preciso, sino que son todas las rutas y senderos que nos llevan peregrinando a la tumba del Santo en Galicia, Santiago de Compostela.

He tenido la suerte de hacer varias rutas y todas tienen su sabor peculiar, por lo general la mayoría de los peregrinos tienen una que es su preferida, otros que tienen suerte de vivir en lugares donde hay una ruta cercana, comienzan su Camino desde la puerta de su casa.

Al residir un mar aparte, en otro continente, yo tengo que comenzar mi Camino en un aeropuerto, pero eso no le quita méritos, simplemente le agrega tiempo y costos.
Caminho Portugues, el elegido para esta nueva aventura.
Esta vuelta me dirijo al Camino Portugués que, partiendo de Lisboa, llega hasta la tumba del Santo, pero creo que los años que se van amontonado en mi cuerpo y mente, por primera vez me están haciendo dudar si estoy tomando una buena decisión al elegir una ruta que no conozco y lejos de España que se me ha vuelto tan familiar.

Mi favorita es mi querida Vía de la Plata, que esta del otro lado de la frontera con Portugal, pero no muy lejos. Al punto que ha habido momentos en que he mirado el mapa y estudiado sobre puntos de conexión por tren o bus de un camino al otro, para que en caso de no sentirme cómodo o seguro de mi mismo en el elegido, transportarme a mi Vía, tan conocida por mí y donde me siento seguro y bien recibido.

No creo que eso suceda, pero por las dudas, mejor estar informado.

Fotos de tres de mis llegadas a Santiago de Compostela.