Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Sunday, January 31, 2016

El dolor del Camino.



Cosas de peregrino, entre nosotros, nos seguimos los unos a los otros a traves de distintos sitios sobre los Caminos a Santiago, esto lo reproduzco con permiso del autor, porque es sobre algo que es moneda comun en el Camino. Copiado del facebook de simplemente Tio Jantxo.


El dolor en el Camino.
Cuando veo una foto de un pié con dos o tres ampollas o una pequeña herida y una persona joven y sana, explicando que no puede más y se tiene que retirar del Camino, me acuerdo de Nicole
Hace ya algunos años en uno de mis Caminos avanzaba hacia Santiago con mas dificultades que de costumbre, ya que además de mis habituales ampollas que me han acompañado en todos los caminos, había que sumar una distensión muscular que me obligaban a andar con la ayuda de mi bordón, entonces tuve la suerte de conocer a Nicole.
Nicole es una mujer francesa, de color que en aquel momento rondaba los 70 años y podía pesar unos 90 kilos, calzaba unas sandalias con ambos pies vendados, caminaba muy despacio y con enorme dificultad, apoyada en dos bastones de madera.
Nicole tenía por costumbre salir una o dos horas antes que el resto de peregrinos, y solo se detenía para curar sus maltrechos pies o tomar algún tentempié sentada junto al camino. Cuando pasabas junto a ella siempre te regalaba una bella sonrisa, deseándote buen camino y sin expresar una sola queja.
Llegaba la última, bien entrada la tarde y al día siguiente salía la primera.
Día a día consiguió llegar a Santiago haciendo las mismas etapas que el resto de peregrinos, pero dedicándole mucho mas esfuerzo y horas.
Cuando la encontré en Santiago nos felicitamos por haber concluido el Camino, una vez mas me dedicó un abrazo y una sonrisa. Nunca la vi llorar, pero a mi se me encristalaron los ojos.
Cuando el dolor o las dificultades han aparecido en mis posteriores caminos, recuerdo a Nicole y me lleno de energía, sé que puedo llegar hasta el fin del mundo.
Buen Camino Nicole!!!

https://www.facebook.com/juantxo.fernandez.7?fref=photo

Foto  propiedad de la peregrina Eusebia Correa.






Tuesday, January 26, 2016

El Jabali.-

La cena en la Torre de Sabre, con la genial sopa de mariscos de Loli, estuvo buenísima. María, Loli y otro peregrino del cual no recuerdo el nombre, entre chupitos y cuentos estiramos la noche hasta tarde, la acogida de la hospitalera, de primera clase, nos hacia sentir bien y cómodos.


 El sol apenas comenzaba a mostrar sus brillos por el oriente, cuando yo ya me despedía de Moha Hassan y rumbeaba para Zamora. Pero no siempre al que madruga Dios lo ayuda, salí contento y a paso firme hacia la salida del pueblo, estaba muy alegre e iba cantando canciones que me llenaban de luz el corazón.  No sé dónde fue, pero en algún lugar me perdí una flecha y el Camino dejo de ser el de Santiago, ya era mi camino, decidí que en vez de desandar, seguiría utilizando mi sentido de orientación hasta llegar adonde yo pensaba que podría retomar el sendero original.


Entre subidas y bajadas, hermosos montes nativos y plantaciones de maíz, fui avanzando tratando de llegar a un pueblo llamado Villanueva de Campean, en un campo muy cerca de Peleas de arriba, me encuentro con un cazador de palomas que me dice que voy bien y que estoy a pocos kilómetros de Villanueva. Sigo contento y a paso firme, me siento bien y no muy preocupado por el cambio de ruta, a la larga yo sé que todos los caminos llevan a Santiago. Pero….

De los maizales sale un jabalí grande y con cara de pocos amigos, yo que me crie en el campo, sé que el animal no ataca a no ser que se vea acosado, me detengo a unos 30 metros de distancia para darle tiempo y lugar para que siga su camino. El, tenía otra cosa en mente, en vez de volver al maizal se dirigía hacia mí de una manera amenazante, yo quieto lo veía que se acercaba pero para no asustarlo seguía quietito… llego un momento en que me di cuenta que este bicho no sabía que no es normal que él ataque, por lo que empecé a mirar para que lugar salir corriendo en caso de que él siguiera en su postura agresiva. Para un lado monte cerrado y agreste, para el otro un maizal tupido y más alto que yo, atrás a unos 50 metros una antigua vía del ferrocarril cruzaba el sendero, de a poco me fui dando vuelta tratando de llegar hasta allí sin disturbar a mi enemigo, él seguía como una estatua en medio del camino mirándome y medio bufando entre dientes.

Valientemente me di vuelta y lo más rápido que mi cuerpo permitía me dirigí a las vías, al llegar allí salí corriendo por sobre los durmientes, corriendo como corre un hombre de 68 años y cargado con un macuto de 10 kilos sobre la espalda. Después de una distancia considerable sin mirar para atrás, comienzo a sentir una gran comezón en brazos y piernas y el paso se dificultaba. Con el susto que tenía, no me había dado cuenta que iba corriendo entre los zarzales y espinares que invadían la vía abandonada, me detengo, miro para atrás y ni rastros del animal. Mis pulmones parecían prontos para explotar, el corazón me palpitaba a mil por hora, mis brazos y piernas sangraban profusamente por el daño que me habían producido los zarzales.

Avanzar no podía porque la vegetación sobre las vías, se cerraba cada vez más, para atrás ni pensarlo, no quería volver a encontrarme con Don Jabalí, a los costados los terraplenes se alzaban más de cinco o seis metros, empinados y arenosos eran mi única salida. Probé a subir y volvía a caer cuando la arena no resistía mi peso y se derrumbaba a mí alrededor, desarmé mi bordón que se destornilla a la mitad para poder ir clavándolo en la arena alternativamente hasta llegar a salir de mi predicamento.

Con la mochila todavía en la espalda, al llegar arriba, me quede tirado sobre un campo de cereales, me ardían los pulmones por la respiración agitada y forzada, sin moverme quería recuperarme y que mi corazón comenzara a latir normalmente, nunca en la vida me había sentido tan agitado y al borde de un colapso. No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero me recupere, acomode el bordón, reajuste el macuto y me despedí de mi sombrero, que había quedado enredado en los zarzales. A la distancia se veía un pueblo y atravesando campos me dirigí hacia allí. Poco  antes de llegar a lo que sería Corrales del Vino, me encontré con un anciano que al verme tan sucio y sangriento se preocupó por mí y me invito a llevarme a su casa para curarme. Mientras me atendían les conté de mis peripecias con el jabalí, el hijo del hombre me dijo que él sabe que los jabalíes no atacan, pero que la noche anterior unos cazadores habían descargado más de cien tiros en esos maizales y no habían cazado nada, por lo tanto que fuera un animal herido y desorientado el que yo había encontrado.


Luego de reparado retome mi camino, ya llegar por el camino tradicional era una tarea casi imposible, así que él me recomendaba que siguiera por la carretera que de ahí llegaba a Zamora, yo ya no estaba para más aventuras, por lo tanto seguí su consejo. Empecé el día pensando hacer unos 31 kilómetros, pero entre aventuras y desventuras llegue a Zamora después de haber caminado más de 37.



La vista de la ciudad desde la distancia volvió a poner una sonrisa en mi rostro y el paso también se volvió más rápido y constante, el estómago me recordó que desde el desayuno no había probado bocado. Se me pasaron todos los dolores al cruzar el puente romano que te deja en la encantadora Zamora

Juan Alberto Pintos





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Wednesday, January 13, 2016

El Peregrino

El peregrino es hombre de esperanza, es alguien que peregrina en la fe, su búsqueda es la del camino en la verdad de su propia existencia, la que renueva cada día, mientras se reafirma a cada paso en su fe.
Su sed no la sacia una fuente lejana, sino la búsqueda de lo divino, la del abrazo de la misericordia.
“El peregrino tiene una experiencia auténtica del tiempo:
se levanta antes de que haya salido el sol; ve amanecer;
hace silencio por la mañana para levantar la mirada a la Presencia de Dios mientras empieza de nuevo su vida; va viendo cómo cambia el color de las cosas a medida que avanza el día; vive intensamente cada momento; reposa en una iglesia, en una sombra; vive sin reloj, sin calcular el tiempo.
Lo importante no es lo pasajero, sino lo eterno. Cada día pasa,
pero el tiempo recibe la huella de lo eterno.
Permanece viva en él la esperanza de alcanzar la meta movido por el deseo del Destino.
Comprueba que lo importante es descubrir el sentido de la existencia, frente al cual se renueva a cada instante la necesidad de la conversión”
Monseñor Eugenio Romero Pose

Tuesday, December 8, 2015

La gran pregunta.

Esto que no me pertenece lo paso porque tiene unas cuantas verdades sobre el Camino y los peregrinos.


 Extraido de https://albertosolana.wordpress.com/2015/12/05/16-la-gran-pregunta/


16- La Gran Pregunta

          La gran pregunta a la que me refiero, es la que surge en ocasiones, en los foros peregrinos del ámbito jacobeo cuando se habla de la motivación para peregrinar.

392900_241025225958758_957356524_n          Así la planteaba mi eterno e insigne amigo gaitero José Antonio de la Riera mientras, sentado en una piedra, se encendía un narguile esperando a un compañero de peregrinación al que, tras coronar una pronunciada cuesta, había distanciado de su compañía. Hace mal Don José Antonio en fumar, porque si el Camino libera, el tabaco esclaviza. En esa contradictoria dualidad de liberarse andando y de atarse fumando, José Antonio se hace o nos hace la gran pregunta: “¿Qué es lo que tira de una persona con tanta fuerza, qué le hace realizar un esfuerzo imposible, brutal? ¿Cuál es el misterio? ¿En qué reside todo? ¿Qué es lo que hace a una persona abandonarlo todo, lanzarse – como sus antepasados- a un nomadeo impredecible hasta los confines de la tierra?”.

IMG_0004          José Antonio, que es sabio y poeta a su manera, gusta más de hacer preguntas que de contestarlas. Por si fuera poco, es además gallego, de modo que si le hacéis una pregunta, lo más seguro es que no responda, sino que os haga otra pregunta. Un servidor es castellano, y aunque no exento de preguntar lo que es menester, gusta más de contestar, de proponer, de debatir, de discutir… hasta partirme los morros incluso con el interlocutor de turno, aunque finalmente terminamos tomando vinos en el chiringuito más cercano e interesándonos el uno por el otro. Curiosa forma de hacer amigos.

 DSC01677         La gran pregunta consiste, por tanto, en requerir cual es el motivo. Es una pregunta cuyo meollo lleva siglos en el candelero. Unos, se dice, que lo hacían por dar culto al sol. Otros por ver como se sumergía en las aguas. Hubo uno que lo hizo, con algún discípulo, por traer la buena nueva hasta el Finisterre. Otros empezaron a venir en memoria de éste último y crearon un camino que se convierte en hábito, en tradición, en fe, en culto… y fueron tantos los que lo iniciaron por esta causa que se ponen en marcha todo un fenómeno sociológico que mueve al continente europeo entero. El motivo se pluraliza, pues si en su origen es religioso, el Camino da posibilidades a los hosteleros, a los repobladores, a los colonos, a los prelados, a las órdenes religiosas, a los constructores, a los concheros, a los azabacheros, a los cambiadores de moneda, a los timadores, a los ladrones, a los criminales, a los buscadores de historias, a los caballeros andantes, a los buscadores de griales, a los santos, a los protectores de los peregrinos, a los trovadores, a los pobres, a los curiosos, a los viajeros, a los buscavidas, y a tantas y tantas gentes que cada cual busca lo que cree, lo que puede, lo que persigue o lo que pretende, y algunos DSC00545incluso sin saber lo que buscan o sin buscar realmente nada. Y como el que busca, haya, y a menudo también haya el que no busca, pues unos y otros terminan por encontrar algo, fuera o no lo que realmente buscaban, y entre unos y otros hacen que el Camino sea un flujo de motivos, de búsquedas y de hallazgos. El Camino surge así como movimiento continuo de multitud de intereses y motivos que conviven y se complementan. Cabe decir que el Camino en sí mismo termina convirtiéndose en motivo, y lo que fue fruto de la tradición forma parte de la tradición misma y llega a formar incluso su parte más notoria y prioritaria.

DSC00567 - copia          En esas estamos cuando hoy día alguien osa plantear la gran pregunta. El Camino hoy lo es todo y desborda los motivos, porque el Camino en sí mismo es motivo suficiente para salir a buscarlo, a conocerlo, a descubrirlo, a vivirlo, a compartirlo… y la experiencia de vivirlo es tan especial, tan sentida, tan singular, que nos atrapa, que nos llena, que nos magnetiza, y nos deja marcados desde esa sensación sublime de sentirnos protagonistas de nuestra vida, de nuestro transcurrir, a través del sufrimiento y a través del gozo que de ambos hay parte, y el Camino se convierte así en una llave que nos permite romper con la rutina, con las obligaciones, con los horarios, con la monotonía, con los intereses, con lo convencional, y nos hace sentir que somos dueños de nuestra vida, y nos abre una ventana hacia la libertad.

DSC00579          En los tiempos que corren, no lo ignoremos, hay mucha trivialidad, y no son pocos los que ni se preguntan ni encuentran respuestas, ni en el camino ni en ningún otro lugar. Pero para los que buscan alguna trascendencia, aquí están las primeras respuestas: protagonismo y liberación. Protagonismo, porque en el Camino uno se convierte en parte sustancial de la propia existencia ante sí mismo. Liberación porque en él se descubre que muchas de las cosas que nos atan son prescindibles y hasta buena parte de lo que se carga en el macuto terminamos por descubrir que son innecesarias.

DSC00919          Pero camino y caminante son una misma cosa. El camino es en última instancia lo que el caminante es. Cada caminante tiene su camino. Uno y otro tienen su propia alma, y cuando una y otra se encuentran, la experiencia cobra toda su dimensión. Yo hice mi camino y viví mi experiencia. Fui feliz haciéndolo y sufriéndolo, pero la respuesta la encontré bajando a la cripta, integrándome en el ambiente de piedra, orando ante Santiago, ante Dios y ante mí mismo, y en ese marco eterno de piedra sentí la eternidad y DSC00949 - copiadescubrí que también mi alma es eterna, y sentir la propia eternidad es estar ante Dios. Allí sentí que mi camino había finalizado y que comenzaba algo nuevo que merecía compartirse. De este modo el fin de una cosa se convierte en el comienzo de otra, porque cuando se ha encontrado la gran respuesta, también se descubre que todo continúa, que los amigos esperan, que hay anécdotas que contar, alegrías que celebrar, emociones que compartir, motivos por los que brindar, y cosas importantes de que hablar, de planes para el futuro, quizá de nuevos caminos, porque cuando se hace el Camino, el Camino forma parte de uno y uno mismo forma parte del Camino.


Tuesday, November 10, 2015

Cubo del vino (27/Aug/2015)


Moha Hassan estaba de guardia en el corral antes de la entrada al Albergue Torre de Sabre,  a Moha solo lo conocía por fotos, pero su presencia y estampa no me dejo dudar ni un momento, era ese el tordillo árabe que había acompañado a Filisberto en su recorrida de La Vía de la Plata.


Loli, la propietaria del albergue, me atendió en la puerta con una gran sonrisa de bienvenida, por supuesto que yo no hago nunca reservas de lugares para quedarme, porque siempre se dónde empiezo pero no donde culmino el día. Por suerte todavía tenía lugar para mí.


Lamentablemente Filisberto, al cual deseaba conocer para escuchar sus historias de peregrino a caballo, no estaba, ya que está trabajando lejos por un tiempo y viene a la casa cuando tiene días libres. Una de las penosas realidades de la España de ahora, donde much@s cabez@s de familia tienen que buscar la forma de sostener a sus familias, como sea. 

Durante el día, ya que la etapa había sido corta, me dedique a caminar por los alrededores, visite las bodegas lugareñas, escavadas en las afueras del pueblo y que muchas de ellas todavía se encuentran en uso, me acerque a la abandonada estación del ferrocarril y también visite la iglesia, pase por el ayuntamiento para sellar mi credencial y deambule sin rumbo por las pequeñas y angostas callecitas del pueblo.

Los dos bares por los que pase, tenían cañas frescas pero no podía dejar pasar la oportunidad de saborear los vinos de la zona. La verdad sea dicha, casi todo lo que me sirvieron era vino de Toro, que por su cercanía, es el que se impone. Muy bueno, pero adictivo.

Esa noche éramos cuatro peregrinos los que nos sentamos a la mesa para disfrutar una excelente cena, que incluía una sabrosa sopa de mariscos. Una amena charla, nos acercó hasta alrededor de las 10 de la noche, cuando después de los postres nos retiramos a descansar el cuerpo para preparar la jornada siguiente.


A pesar de que estaba solo en una muy buena habitación, no lograba dormirme, comencé a rememorar los días desde que había partido de mi casa en Toronto, entre pitos y flautas ya hacía casi una semana que estaba en España y en el Camino, pero parecía que hacía mucho más, los buenos momentos que venía disfrutando, ya me habían entregado de lleno al espíritu del Camino. Estaba en un estado de paz espiritual y me sentía con una libertad, que no logro tener en mi vida diaria, la sucesión de paso tras paso en soledad y al aire libre, me llenan de alegría. No sabía que me deparaba  mañana, pero si sabía que sin apuro y sin planes, llegaría lejos y contento.

Un poco de historia de la zona y su relación con el Camino de Santiago, texto extraído de información brindada por el ayuntamiento.
Tierras de El Cubo del Vino desde todos los tiempos, siempre ha tenido protagonismo en la Historia.
Los Celtas, ya en los albores de la historia, con el pueblo de los Vacceos, aquí tuvieron asiento y lugar. Y con los otros asentamientos próximos de Bletisa, en la actual Ledesma, y Arbocala, la actual ciudad de Toro, fijaron por estos pagos el límite y frontera con el pueblo de los Vettones.
Los Cartagineses, en el siglo 11 antes de Cristo, según relata Polivio, hasta aquí subieron al mando de Anibal, con sus tropas y elefantes, para girar en estas tierras, hoy pagos de El Cubo, y atacar Arbocala marchando después hacia Levante en busca de conquistas y de gloria.
Los Romanos, por este mismo lugar, trazaron la gran Calzada de la Vía de la Plata, asentando aquí, en los pagos de El Cubo, la Mansio de Sabaria, pasando por aquí al Noroeste Peninsular, cultura, creencias y comercio que integró a la Península en el mundo romano, el derecho y el cristianismo.
Los godos, con el Rey Leovigildo, en su afán de unificar toda la Península Ibérica bajo un mismo reino y bajo el arrianismo como religión, atacan y aniquila al reino Suevo y en esas luchas, en el ano 575, destruye Sabaria, pasando a ser la localización de sus restos un desafío para estudiosos e investigadores.
El Islam, siguiendo esta Calzada de la Vía de la Plata, hicieron conquistas y razzias y es leyenda que Almanzor por aquí, por este itinerario, después de la destrucción de Compostela, bajó hacia Córdoba, a espaldas de cristianos, las campanas de la Catedral de Santiago.
Los Mozárabes, ya en el Siglo X, con su ir y venir a la tumba del Apóstol Santiago, por estos pagos de la antigua Sabaria, siguiendo la Vía de la Plata, abriendo el primer Camino de Peregrinación Jacobeo, como certifican y avalan las pragmáticas de los primeros reyes Asturianos, como Alfonso III en el siglo IX, ano de 893.
Los Reyes cristianos siguen haciendo de la Vía de la Plata y lugares próximos, camino de reconquista, monasterios, repoblación, itinerario de la Mesta y otras industrias, que anaden población y gestas, lo hacen lugar de nacimiento de santos y reyes y paso de gentes y pastores de la Mesta que anaden historia al lugar, al itinerario y al entorno.
La historia de este lugar, de Sabaria, de la Vía de la Plata, de El Cubo del Vino y de sus tierras y del mundo ahora sigue, por donde el corazón te guíe y tus pasos van. Aviva la fraternidad con tu andadura y haz del camino, de la fe y de la historia el abrazo de todas las creencias y culturas en la Paz.

Llego el sueño y me entregue a él sin reparos, en pocas horas mis botas retomarían el Camino.
Hasta ti Santiago S D’Q.














Tuesday, November 3, 2015

María, años y caminos. Llegando al Cubo del Vino. (26/Aug/2015)


Antigua fuente romana en Calzada de Valdunciel.
La noche llegaba y ya se veía que no iba a ser fácil el dormir y descansar, era el último día de vacaciones para los jóvenes, que debían regresar a sus centros de estudios a partir del lunes. Se los veía en “bandadas” recorriendo el pueblo de un lado a otro, sin rumbo, solamente disfrutando y lamentando que se terminaba la libertad que viven en el pueblo, la mayoría de ellos mañana volverán a sus casa de la ciudad donde viven y estudian el resto del año. Cerca de la medianoche, los petardos se empiezan a escuchar y es un repiquetear constante, algunos caen dentro del recinto amurallado del patio del albergue, el estruendo se repite varias veces. María y yo tratamos de ignorarlo, pero despiertos y sentados en nuestras literas conversamos largo y tendido.


Tiene 74 años, es vasca de nacimiento y de convencimiento, pequeñita y vivaz, se le ve más fuerte que tabaco de pito. No está segura si este es su Camino numero 15 o 16, pero cada vez que le mencionas algo, ella ya estuvo ahí. Hoy se había pasado el día recorriendo el pueblo, tomando unas cañitas y conversando con quien se le cruzara… es un remolino con botas. Es tarde cuando decidimos que quizás ya se puede dormir, el ruido esta amainando y los petardos no se escuchan tan frecuentes y cercanos.

El destino de hoy es completar la etapa que deje trunca al quedarme en Calzada de Valdunciel, unos 16 kilómetros me separan de Cubo de la Tierra del Vino, ideal para un segundo día de Camino, ya que el cuerpo se ira acostumbrando de a poco. Como la distancia es corta y la noche había sido larga, departo después de las campanas de las 8.30.

María todavía no se ha movido mucho, así que le digo que parto solo. Cuando le digo que me voy desfachatadamente me dice “Vete tranquilo que yo te alcanzo en la ruta”… la mire incrédulo y con bordón en mano y mochila a la espalda salí a gastar kilómetros.


El sol pica fuerte, la ruta ondulada y desolada parece no tener horizonte, el vapor que se despega de los campos, los hace ver como espejismos. Inmensos plantíos de maíz y sus sistemas de regados me acompañan y de vez en cuando un hilo de agua que viene de los campos, me sirve para mojar mi cara y cabeza para refrescarme.


De vez en cuando, miro para atrás esperando ver a la distancia la figura de María, quizás si me siento un rato en algún lado, le doy chance a que me alcance. No hay ni un solo árbol, no se vislumbra una sombra por ningún lado, yo ya estoy necesitando un alto, el estómago me recuerda que salí sin desayunarme, sigo buscando un lugar adecuado para hacer descanso y diente.

A la mente me vino un recuerdo de mi padre, el viejo tenía la costumbre de sentarse en la boca de los caños de desagüe que pasan por debajo de las carreteras, decía que eran los ventiladores del campo en los días en que cantaba la chicharra.


Un hilo de agua cruzaba la senda y se perdía dentro de uno de estos caños, unas piedras estratégicamente, ocupaban el centro de la boca refrigerante. Descolgué la mochila, le metí mano a las vituallas que traía pronto a disfrutar del lugar y el momento.

Chorizo, pan, queso y una botellita de plástico con medio litro de vino de la zona, estaban prontos para ser sacrificados en ese altar de tranquilidad, me saque las botas y las medias, me senté en una piedra. Con los pies en el agua y la brisa fresca que venia del tubo, comí y descanse como un soldado después de la batalla. Todavía de vez en cuando miraba el sendero para tratar de avistar a María.

Con la panza llena y el corazón contento retome la ruta, en poco más de una hora llegaría a Cubo del Vino, donde me esperan un buen albergue, buena comida y supuestamente buena compañía, ya que espero encontrarme con Filisberto, quien habiendo hecho parte de La Vía de la Plata a caballo, debe tener varias historias para contar.


La ruta siempre cerca de la carretera, es firme de a poco se empiezan a ver algunos árboles, del otro lado de la autovía se irgue la cárcel de Topas que domina el paisaje con su torre de vigías. Me lleva a pensar en el verdadero significado de “libertad”, yo aquí, en el Camino, que para mí hoy día es la máxima expresión de “libertad”, ellos ahí dentro… me dio pena, seguí al paso sin mirar para atrás.


Cuando entro al Cubo del Vino, una figura sentada en un banco de la plaza, me llama la atención, todavía estoy lejos para distinguir quien es, pero algo me hace pensar que es María, ¿Cómo llego hasta acá antes que yo? ¿Me abre dormido cuando me senté al fresco y no la vi pasar? ….mmmmm ¿quien me lo explica? Era Maria.

Hasta ti Santiago S D’Q.

Juan Alberto Pintos