Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Friday, August 15, 2014

“Hoy tengo que llegar a Santiago”

Cuando me desperté en Arzúa, el primer pensamiento que me vino a la cabeza, fue “Hoy tengo que llegar a Santiago”, 42 km. me separaban del Santo, difícil pero no imposible.


Me vestí rápidamente, el sol todavía no despuntaba, todos a excepción de Carlos (no el mejicano), dormían, todavía bajo la resaca del festejo de Falk, la noche anterior. Mire las botas que totalmente deshechas me pedían clemencia, las abandone, me puses las zapatillas y partí. En ese momento Jordi que se despierta, me pregunta que hago tan temprano. Cuando se entera que hoy llego a Santiago, me dice que estoy loco, él se quedara en Pedrouzo.


A un trote mucho más rápido de mí común salí rumbo a Santiago, la noche todavía le ganaba al día, las luces parecían estar más cerca de la medianoche que del canto del gallo. Yo parecía tener una necesidad de vida o muerte, debía llegar a Santiago. Era más fuerte que yo, las flechas amarillas me habian hipnotizado.


De cualquier manera, horas después, ya toda la barra comenzó a alcanzarme y pasarme, junto a una vieja ermita, me senté a comer algo, en mi bolsa un cremoso queso de Arzúa y una pierna de chorizo ahumado, eran el sustento ideal para el último día de viaje. Como aves de rapiña olfateando la comida, aparecen Sandra, Albi, Raúl y Jordi. Le hicimos los funerales a la comida, charlamos un rato mientras descansábamos y retomamos el camino. En mi mente…”hoy llego a Santiago”.


El mediodía me encontró nuevamente caminando solo y entrando a Pedrouzo, el lugar donde la mayoría se quedaría. Habían transcurrido 19 km. de lindos senderos, pueblitos que parecían escapados de otros tiempos, y por todos lados los gallegos trabajando. Desde que había entrado a España, nunca había visto tanta gente atendiendo a sus tareas y sus animales, daban ganas de ponerse a ordeñar junto con ellos.

En un bar junto a la carretera, algunos de mis compinches se habían detenido a almorzar antes de ir al albergue. Comí con ellos y les repetí mi idea de llegar a Santiago de una vez. Me sentía fuerte y estaba realmente convencido de hacerlo. Sandra, Raúl y Albi, decidieron seguir por lo menos hasta el Monte do Gozo, 4 km. antes de Santiago. Retomamos camino, nos encontramos con Jordi, que ya había dejado sus cosas en un albergue y estaba junto a la ruta, para ver quien pasaba y si yo me quedaba o seguía.



Me despedí de él, con la promesa de que los esperaría al otro dia en el Obradoiro cuando todos llegaran juntos. Unos hermosos senderos bajo los eucaliptus, me hacían sentir bien, la distancia recorrida todavía no me pesaba, los que seguían eran muy pocos, así que se sentía una soledad que servía de incentivo para seguir. 


Los otros como siempre se adelantaron y no los volvería ver por el resto de la caminata de hoy.
Cada pueblito que cruzaba, me parecía que era el último, a las cinco de la tarde, cuando me encontraba frente a un edificio de una televisora, cuatro peregrinos franceses, sentados a la sombra de un muro, me dicen que todavía estamos como a 3 Km. del Monte do Gozo.

Seguí al tranco, ya estaba cansado, pero “hoy tengo que llegar a Santiago”, repiqueteaba fuerte en mi cabeza. Al llegar a Monte do Gozo, me acerque al punto desde donde ya se veía la primera vista de Santiago de Compostela y su grandiosa Catedral. La vista me deslumbro, no pude evitar que unas lágrimas me lavaran la cara. Ya casi estaba ahí, ya casi se había cumplido con la meta, por una media hora sentado en el piso, junto a dos peregrinos eternos, perdí noción de todo, estaba feliz.


Cargue la mochila y comencé a caminar, pero ahora ya no quería llegar, pensaba que si llegaba al Obradoiro muerto de cansancio y de noche, no disfrutaría debido al agotamiento, que el esfuerzo que había hecho merecía que pudiera llegar de forma tal que me permitiera absorber totalmente lo que me esperaba, el final del Camino, el abrazo al Santo.

Después de haber caminado unos 300 metros, me volví rumbo al albergue, descansaría y temprano a la madrugada, saldría renovado y pronto para gozar de Santiago y asistir a la primera misa del día, faltaban 4 km., pero yo estaba satisfecho de lo hecho hoy. Después de una cena ligera me fui a dormir, la parte de la barra que había llegado hasta este albergue, estaban todos reunidos para disfrutar de una cena al estilo coreano, que YouYoung estaba preparando en la cocina. No pude acompañarlos, el cuerpo no me lo permitía.

Estaba a pasos de la meta y debía descansar porque, ya sabía que hasta Santiago no paraba. 






















Sunday, August 10, 2014

Palas do Rei y Arzua... version revisionista.

Apenas publique la última nota, sobre esas dos ciudades, comenzaron a aparecer mensaje en Whatsapp, de la barra del Camino. y decían mas o menos así....

Javi: Alberto, en Palas do Rei te pusiste fino de ron, pero eso no lo cuentas.

Sandra: Ya...jajajaja

Jordi: ¿De ron o de orujo de hierbas? Da igual, lo que recuerdo es que ibas muy alegre....jejeje moradito.

Sandra: Y que Albi y Raul te tuvieron que guiar hasta el albergue.

Javi: Alberto, te refresco la memoria, estuvimos mirando el futbol en el bar deun albergue grande y nuevo, luego te fuiste cantando…a dormir.

Yo: Cierto, no me había quedado nada registrado, jugaba Barcelona y no me acuerdo mas naaaa.

Sandra: No me extraña Alberto, jajajaja

Yo: Si ese día me prendí al cognac, solito en un rincón de la barra.

Como ven, los amigos del Camino quedan, y además de mantenerse en contacto, te tratan de mantener honesto, sin dejarte mentir en las crónicas.


Una mesa llena de platos de pulpo en Melide, con Jordi,Valentina,Franciano y Danielle.

El el albergue Ultreia de Arzua, YouYoung, Sandra, Jordi y Manupedia.

Gran perte de la barra festejando el cumple de Hank, el aleman.

Saturday, August 9, 2014

Palas do Rei y Arzua... solo llegar en la mente.


Las etapas que nos llevaron a Palas do Rei y Arzua, con el tiempo se han fundido en mi mente como una sola, los kilómetros recorridos, se amontonan y es difícil separarlos. Solo mirando las fotos y viendo que aparecen noches entre medio, me comienzo poco a poco a recordar.


Lo que no se ha borrado de ninguna manera, son los olores de Galicia, tan parecidos a los de mi misma tierra. La cantidad de Hórreos que adornan casi todas las casas por las que pasamos, los interminables montes de eucaliptus, que me llevan a mi niñez a los montes del Viejo Luca, por donde cruzábamos con mi hermano para ir a visitar a mi tía Juana.

Ermitas de piedra, centenarias y sencillas iglesias que de puertas abiertas de par en par, te invitan al regocijo espiritual y que, por momentos es el único refugio del bullicio y la montonera de peregrinos y turigrinos que parecen multiplicarse exponencialmente.  


Puentes armados por simplemente rocas gigantes que apoyadas sobre el lecho del rio, te hacen acordar las calles de Pompeya, de ruinas que no lo son, piedras cubiertas por el musgo del tiempo y que muestran la típica patina del uso centenario.


Animales de granja de todo tipo y colores, infaltables vacas rubias, o como les llamaba mi abuelo Aniceto, “vacas antiguas”. Cada paso que daba, me ponía más melancólico, se repetía mi pueblo y mi vida de pueblo, en cada curva del sendero. Pensaba en lo fácil que había sido para los emigrantes Gallegos que llegaban a Uruguay, el acostumbrarse a nuestro país. Ellos se habían traído su país y costumbres  a cuesta y lo habían desparramado en nuestro territorio.


Las diferentes parroquias o poblados se sucedían uno tras otro y los marcadores de kilómetros que faltaban para llegar a Santiago, anunciaban que se acercaba el final, que por ahora no queríamos que llegara.
En Melide, volví un poco a la realidad cuando encuentro a la banda de amigos, comiendo pulpo y deleitándose con esa especialidad de la zona. Comí descanse, tome unos vinos, me cure los pies que me venían torturando y retome el Camino otra vez como hipnotizado.

Palas do Rei, un pueblo mas, con la única peculiaridad, que la Plaza Mayor, es techada y Santiago cómodamente abrigado saluda por sobre el piso de cemento. Una fuente, también bajo techo, se ve completamente fuera de lugar. No lo entendí, pero como llovía, Jordi y yo nos sentamos un rato ahí, antes de regresar al albergue.  Simplemente este pueblo no tiene, para mí, ni fu ni fa.

Todavía no había amanecido, cuando me hice a la ruta, quería estar fuera del pueblo y entre los campos y animales antes de que el sol removiera el avispero. No había caminado 10 minutos cuando una nueva horda de gente, me superaba a los gritos y sin mochilas. Seguí a mi paso, nuevamente trate de entrar en el trance del día anterior, para disfrutar lo que me gustaba e ignorar todo lo molestoso de la muchedumbre.


Entre en toda iglesia, ermita o cementerio que encontré, para disfrutar la paz, me senté a orillas de varios riachuelos y sin prisa, me dedique a llegar a Arzua, donde nos reuniríamos para celebrar el cumpleaños de Hank, el alemán, aquel que en Hontanas, me había dado su litera de abajo, cuando yo ya estaba por dejar el albergue cuando me entere que tenía que dormir arriba.

Los kilómetros ya le habían dicho a mis botas que no las querían ver más. Las pobres ya todo rotas y desvencijadas, no querían dar un paso más y mis pies, cada vez mas sintiendo su tortura, estaban de acuerdo en que ellas no pasaban de aquí, que tenían que ser condenadas por abandono de trabajo. Les saque los cordones y las plantillas de gel, como quien recoge despojos después de la batalla y ahí quedaron.

Mi mente ya estaba en temprano a la mañana, saldría con muy fieles y antiguas Nike, que serian las que me llevarían hasta el pie del Santo. Después de una buena cena y los canticos celebratorios, me fui temprano a la cama, algo me decía que mañana iba a ser un día muy especial.

Por hoy los dejo, nos queda tan poquito, Santiago de Compostela esta a 42 kilómetros y hasta ahí no paro. Hoy muchas fotos, si quieren verlas todas y están leyendo esto en www.floridaonline.com , vayan después a www.elcorraldeltordillo.com  , ya que el Dire no siempre tiene espacio para ponerlas todas.