Un lugar donde un hombre de Florida (Uruguay), la capital de la Piedra Alta, cuenta de todo un poco, sobre su pueblo, su vida, sus viajes, su familia y más que nada, sobre su Florida natal. Tambien mucho sobre mi querido Camino de Santiago.



Thursday, January 9, 2014

Hontanas, un pueblo olvidado en el pasado.

En un pozo fisico, geologico y del tiempo, aparece Hontanas.
La verdad es que si hubiera un pueblo que borraría de El Camino, este es Hontanas. Llegue fundido, me dolía todo el cuerpo, con la nariz saturada de polvo y con un “que mierda estoy haciendo aquí” comiéndome la cabeza. A la entrada una pequeña ermita hecha de piedra y muy llamativa, fue el primer lugar que visite después de refrescarme en la fuente. Sabiendo que mentalmente estaba en mi punto más negativo desde el comienzo en Francia, me senté sobre la mochila en la puerta de la ermita a rezar y meditar un poco, no quería que mi estado de humor arruinara el resto de mi día y el de los amigos con los que me encontraría en el pueblo.
 
Ermita de Santa Brigida, me dio un poco de reposo antes de entrar al pueblo.

Baje al tranco, como no queriendo llegar, la calle principal era como un escenario que hubieran preparado para filmar una película de las guerras mejicanas, perpetuadas en la pantalla por el cine Americano.
En realidad la foto no muestra la verdad sobre lo que te espera.
Les juro que no es un escenario cinematografico, esto es asi.
No quería nada, ni siquiera llegaba a plantearme los planes de las próximas horas, como buscar albergue, darme un baño, comer y descansar. Más abajo en medio de la calle, un montón de peregrinos, iban y venían dándole un poco de vida a este opaco lugar, el “burrogrino” y su amo eran el centro de atención.

!!! Aleluya!!!  Jordi, Ana, Mary Poppins, Falk y otros conocidos ya estaban haciendo las vueltas para ver donde dormíamos, me descalcé y me senté  en la puerta de un albergue y alguien me alcanzo una Coca Cola, seguía malhumorado y entregado a la peor parte de mi forma de ser. Cuando me dicen que todo el pueblo está lleno y no hay lugar en el albergue, ni me importa, yo igual dormía en el portal de la iglesia, no daba un paso más. Mis amigos iban y venían buscando alojo. Una señora ofrece un espacio en un lugar casi en desuso a unos 100 metros del lugar, todos se ponen de acuerdo y parten hacia ahí… yo los sigo como un sonámbulo.  Al llegar a este pobre lugar, todas las literas bajas están llenas, recordando a “la machucaaa”, yo no quiero dormir arriba, así que otra vez malhumorado comienzo a cargar mi mochila para irme al portal de la iglesia, cuando Falk, un joven alemán de muy buen talante me ofrece cambiar su cama baja  por mi litera de alto.
Agua caliente, no hay, agua fría, poca, espacio menos, ya que en media hora todas las camas y literas estaban llenas y teníamos que desplazarnos de punta de pie y esquivando gente y bultos…
O quizás no era tan feo y malo, pero para mí era todo una reverenda cagada, nada me venía bien… me tire en el colchón, alguien de la barra me alcanzo otra Coca Cola y me dormí, sucio, agotado, enojado y con un “que mierda estoy haciendo aquí” repitiéndose en mi cabeza.
Calle principal y unica de Hontanas.
Dos horas después me desperté, salí a la calle y en un bar cercano encontré a Jordi, Fermín, Ana y otros, yo había parado antes en un negocio atendido por cubanos a comprarme un refresco y ya venía con menos grises y oscuros, estaba más calmo y tranquilo. Unas cuantas rondas de cerveza alegraban el ambiente, por supuesto que ninguna de ellas pagas por Mary Poppins, que después de tres o cuatro se tuvo que ir a hacer “algo”.
El Burrogrino todavía se pavoneaba por el lugar. Cristina aparece por primera vez, cuando llega al pueblo sin equipaje, el amo del burro se lo traía en las canastas. Esta catalana, muy picara y cómica, me conto que en la ruta el viejo le ofreció cargarle la mochila, aparte de querer cargarle otras cosas…el viejito picaron tenía sus necesidades y su burrito era el llamador que arrimaba las chingolas al trampero.
Cristina, la catalana, llega con su mochila a bordo del burrogrino, con el cazador y su trampero.
Conseguimos un lugar donde ir a comer, estuvimos un buen rato de sobremesa, la cual regamos con algunos cafés y muchos orujos, creo que todos estábamos alargando la noche para no pasar mucho tiempo en la pocilga en la que teníamos que dormir.
Lo mas lindo del pueblo, en el sotano de este lugar, bien reciclado, encontramos un
lugar muy bueno y tranquilo para cenar.
Me dormí pensando en hoteles cinco estrellas y con agua caliente, pero había algo en el ambiente que a cada rato me traía a la mente recuerdos de mi infancia y entresueños no me daba cuenta que era .  Los mugidos de unas vacas me sobresaltan, el olor a tambo me llena la nariz, eran alrededor de las cinco de la mañana, sin hacer mucho ruido me levanto y salgo afuera con mi linterna en mano. El lugar donde estábamos durmiendo, estaba separado solamente por una fina pared de un establo lleno de vacas lecheras, que a esa hora estaban siendo ordeñadas.


Apenas empezó a aclarar, emprendí camino, solo, sabía que en poco rato mis amigos, que todos tenían un paso más raudo que el mío, me alcanzarían. No quería estar en ese pueblo ni un minuto más del necesario.
El sendero subía nuevamente, para salir del pozo donde estaba el pueblo, al llegar a la cima mire para atrás y con una sonrisa pensaba… ¿cómo hago para hacer El Camino otra vez y no pasar por ahí?
Eso queda pendiente, porque por ahora solo pienso seguir adelante, ya que hasta Santiago no paro.
No entiendo porque en esta esquina, no pusieron semaforos.
 
Me imagino que El Camino hizo un nuevo rico. Este es un moderno Castillo que
aparenta tener poco tiempo de construido..

La meseta castellana, ¿Dónde está el pueblo?.


Ya les dije que Burgos es magnífica, pero me hubiera gustado tener más conocimientos sobre fotografía y además sacar las fotos con una cámara, no con el teléfono, como lo hice durante todo el viaje.

Eran las cinco de la mañana y ya despierto e inquieto salte de la cama, tratando de hacer el menor ruido posible, me cargue el equipo y salí a la calle, quería ver la ciudad todavía de noche, me quedaba un rato hasta la hora normal de salida y Jordi no estaría pronto antes de eso.
La foto no hace justicia al hermoso alumbrado de la cathedral.
La Puerta de San Martin es la salida de Burgos para los peregrinos.


 

Las luces de la catedral y de las angostas calles, brindaban un espectáculo hermoso. Camine por casi todos los lugares que había visto el día anterior, pero las calles y plazas, ahora vacios, parecían todavía más grande, las luces y sombras le daban un aspecto entre enigmático y misterioso. Encontré un chiringuito abierto, donde los parroquianos estaban cerrando la noche con churros y chocolate, algunas cervezas todavía rondaban el ambiente.
Desolada y tranquila, la madrugada en la ciudad es Hermosa.

Me senté en una pequeña mesa en el patio del lugar, con un cortado y churros desayune opíparamente, tratando de captar y disfrutar todo en las últimas horas que me quedaban en Burgos. Los pocos que pasaban por la calle o se iban del boliche, me deseaban “Buen Camino”, a todos les respondí “Buenas Noches y que descansen”. A las siete en punto me encontré con mi compañero de ruta y partimos rumbo a Hontanas.


 Una "moza de tambo" (lechera, en uruguayo), me despidió a la salida de la ciudad.
Entre parques, bulevares, desarrollos urbanos, pueblos y pueblitos transcurrieron los próximos 12 kilómetros. Después de Tardajos, nos dimos de frente con Rabé de las Calzadas, donde sin mucho protocolo la ruta nos hizo subir de golpe a la famosa Meseta Castellana, que por los próximos días será nuestra compañera y verdugo.

Aqui Jordi apuro el paso, quede solo para subir y recorrer la meseta.
De aquí en adelante, los marrones y los dorados de los trigales y pasturas, es un mundo ocre, sin árboles ni sombras de ningún tipo, largas rectas pedregosas sin más distracción que alguna perdiz, que perdida o abombada por el calor sale distraídamente al descubierto.
El ocre es el color preponderante y deprimente.
Montículos de piedras, originalmente hechos por los dueños de los campos, limpiando para hacer plantíos, se erigen a cada paso, con el distintivo que los peregrinos, cansados y aburridos con la monotonía del lugar, comienzan a hacer diferentes diseños o marcas, que se van extendiendo a todo el largo y a la vera del camino.
Por todo El Camino se ven piedras que los peregrinos usan para marcar su paso por el lugar.
Se pasa por parajes donde comienzo a notar una tendencia de construcción, que me llama mucho la atención, casi todos los edificios, casas, iglesias y hasta el ayuntamiento, son hechos con bloques de barro.  Si, como en las películas de cowboys que filman en Méjico, como en los pueblos más remotos de mi querido Uruguay. Los grandes bloques de adobe, a veces terminados como si fueran de cemento, otras dejado en su estado original. La verdad que me sorprendió, principalmente porque para nosotros, los tercermundistas, la imagen que tenemos de España y en general, de todo el primer mundo, no tiene ni por asomo casas de barro.
Los bloques son echos con heno y barro crudo y los edificios son centenarios.
Los kilómetros se me empiezan a subir al cuerpo, apurados por el sol, la sed, lo aburrido del trayecto, cuando de atrás un…”buen camino peregrino” me despierta. “La destartalaa” me ha alcanzado y conversando seguimos juntos por un buen trecho, arribamos a un oasis, una pequeña fuente de agua fresca, unos árboles, mesas de picnic y una persona del lugar que sobre dos mesas plegables, tiene bebidas frescas, café, bollos y frutas. Luego de tomar una Coca Cola bien fría y comer una banana, le pregunto cuánto le debo y la respuesta fue, “nada, a voluntad, no puedo cobrar, porque estoy en el paro, si le cobro algo y me denuncian me lo cancelan, así que si quiere hacer una donación, será bienvenida, ahí hay una caja para su voluntad”. Sin hacer comentarios sobre un país al que quiero y respeto mucho, y como extranjero visitante no tengo derecho, solo agrego, esa es la situación en España para muchos hoy día.

Bebí, comí, cante a la sombra de los arboles, converse con peregrinos que hacía días que no veía y otra vez me hice a la ruta, solo otra vez. Ensimismado y pensando en las bendiciones que he recibido, paso  a paso, un pie delante de otro, mecánicamente, mientras mi mente me llevaba a lugares y momentos políticos y humanos que me comían el coco.
¡!!WOW!!!, casi me mato, de golpe y porrazo estoy en una bajada muy pedregosa y acentuada que me despierta y vuelve a la realidad, el bordón que me regalaron los Bizera, me salva nuevamente de un golpe. Después, mirando un mapa, me entero que le llaman la bajada de Matamulos. A este mulo casi se lo lleva.
La bajada de Matamulos casi me hace su victima.
Desde ahí en adelante, después de pasar Honillos, empieza el verdadero suplicio, llevo caminando desde las cinco de la mañana y hecho unos 22 km. sin contar los que hice en la madrugada en Burgos, después de pasar una cruz de fierro y el Albergue de San Bol, aparecen carteles indicadores de que faltan cinco Km., pero uno camina y camina y camina y camina, faltan tres, faltan dos, falta uno… a pesar de estar en una meseta, a casi 800 metros de altura, no se ve ningún pueblo, la desesperación se empieza a apoderar de mi, pensando que en algún lugar me extravié… otro cartel dice “albergue a 800 metros”, yo todavía no veo nada… de repente otra bajada acentuada y ahí se ve a tiro de piedra la torre de la iglesia de Hontanas, que como un pueblo fantasma de película del oeste aparece de golpe en el bajo.
Si miran bien quizas puedan descubrir a Clint Eastwood escondido detras de los muros.
A la entrada una fuente de agua fresca me llama y da un abrazo que me calma la sed y el espíritu, me lava el dolor de los 30 y pico de km. caminados.

Ana me alcanza en ese preciso momento, un “putamadres que día por Dios”, sintetiza mi pensamiento y toda la jornada. Entramos juntos al pueblo mientras esperamos que Clint Eastwood aparezca en cualquier momento.
La seguimos después, porque hasta Santiago no paramos.











 
 









Tuesday, January 7, 2014

Burgos...magnifica.

Burgos es quizás una de las ciudades más lindas de España, yo he recorrido bastante y creo que no me equivoco si la considero entre las diez más interesantes. Aquí se me hizo muy difícil el ser peregrino, aparte de haber asistido a la misa en la catedral y dormir en el hermoso y moderno albergue, en todo lo demás fui estrictamente un “turigrino”.
Esta es lo primero que vez al salir del tunel de la Puerta de Santa Maria, grandioso.
 
Llegamos como a las dos de la tarde, así que el tiempo no era mucho para disfrutarla, la entrada al albergue fue lenta por la cantidad de gente, el registrarse y ser ubicado llevo casi una hora, pero valió la pena, ya que sin duda, el moderno y limpio lugar fue una grata sorpresa en el Camino. Preparar la litera, ducharse, vestirse, acomodar equipo y salir a la calle, fue todo un remolino. No queríamos perder tiempo, ya que la noche se vendría encima y había mucho para ver.
Altar Mayor de la Catedral de Burgos.
Era Domingo, así que mientras yo me fui a la misa, Jordi camino un poco por los alrededores, después nos reunimos en la plaza frente a la catedral. De ahí en adelante hasta tarde a la noche, fuimos unos verdaderos “turigrinos”, nos subimos a un trencito de turistas que en aproximadamente una hora, recorre todo el centro histórico de la ciudad, incluyendo la Universidad y sus alrededores. Para el peregrino normal este tipo de actividad está fuera de concurso, pero mi esposa Titina y yo, ya habíamos visitado Burgos, por lo cual yo sabía que era grande y muy pintoresca, así que no me molesto el hacerlo.
Esto es cursi para un peregrino, pero Jordi y yo ese dia eramos "turigrinos"
Después de ese paseo, deambulamos por las calles maravillándonos a cada paso con la arquitectura y los monumentos. Nos cruzamos con muchos peregrinos, que como nosotros no terminaban de entender cómo puede haber tanta belleza en un solo lugar. Otros, como Koki, el japonés y Brasil, su compañero inseparable, habían copado un bar con un grupo de amigos, en una calle angosta frente al albergue. Los canticos y el rio de cerveza siguieron su curso, hasta después del cierre de puertas del albergue, por lo tanto no sé donde durmieron los amigos.
Los relieves y grabados por todos lados, son interminables e hipnotizantes.
Como te extraño.
Jordi y yo, recorrimos varios lugares hasta llegar a un lugar llamado la Mejillonera, parados junto a la barra nos deleitamos con varias raciones, mejillones, rabas, calamares, patatas bravas y por supuesto todo con un buen regado de cervezas frías, bien frías. De vuelta hacia el albergue paramos en otro restaurante, en el que ya habíamos comido antes, para tomarnos un buen café y utilizar el WiFi, que no era fácil de encontrar.
En ese lugar conocí lo que después sería mi gran amor por el resto del viaje, el Orujo de Hierbas, una bebida deliciosa que me cautivaría y seria mi libaje predilecto por el resto de la ruta. Pena que aquí en Canadá no se consigue.
Vista desde atras.
Cuando llegamos a la puerta del albergue, ya estaban a punto de cerrar las puertas, la verdad es que estábamos en los descuentos. Burgos nos había impresionado en todo sentido, su arquitectura, jardines, sus bares y restaurantes, su maravillosa catedral, que no importa desde donde la mires y a qué hora, ya que en la oscuridad de la noche, su iluminación la vuelve todavía más impresionante.
Un peregrino de cemento, descansa en unos de los tantos niveles que rodean la iglesia.
A tal punto que yo estaba listo para seguir bien temprano, a las cinco de la mañana, ya estaba afuera todo equipado, pero recorriendo los alrededores, hasta las siete, cuando con mi compañero reemprendimos viaje. Las palabras de Jordi al marcharnos fueron, “aquí tengo que regresar con mi esposa”.  
Nos fuimos lentamente y mirando para atrás varias veces, como tratando de llevarnos más detalles. En cuanto al sentido espiritual de El Camino, quizás no hayamos aprendido mucho, pero en el cultural y gastronómico, nos lleno las mochilas de sorpresas. Si alguna vez el Gran Arquitecto del Universo me brinda la oportunidad de volver, le tengo que dedicar 2 o 3 días.
Ahora los dejo con la ciudad en fotos, que es la mejor forma de describirla… después de esto manténganse cerca porque esta la seguimos y hasta Santiago no paramos.
La plaza es siempre una romeria, este es uno de los momentos mas tranquilos del lugar.

Javi aparece por primera vez, con Dumas, mi perrogrino preferido.